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MÉXICO

«Querido Papa, soy Raquel, tengo ocho años y te espero»

16/02/2016
Plaza de la Constitución, Ciudad de México.
Plaza de la Constitución, Ciudad de México.

Querido Papa Francisco:
Soy Raquel y soy feliz. Tengo 8 años y, aunque no son muchos, son suficientes para darme cuenta de que Dios me ama. De esto estoy bien segura, porque lo he sentido presente: cuando junto con mis hermanos cantamos mientras arreglamos el cuarto, cuando estoy escuchando música clásica siento como si Jesús me hablara con las notas musicales y las melodías, cuando comulgo me dan ganas de llorar y es a la vez de alegría y de dolor, pues me alegra saber que Jesús está en mí, pero también me doy cuenta de que se puede estar lejos de Jesús y ser miserable. Me gusta hacer canciones y poemas porque es una forma de decir “te quiero” y en esto también me ayuda Dios.

Hace unos meses leí la vida de la Madre Teresa de Calcuta, quien también era muy feliz. Me impactó conocer cómo vivía y cómo amaba. Al cuidar a los más pobres, enfermos y olvidados de la India mostró que el amor de Cristo es algo real y muy poderoso. A mí me gustaría ser hermana de la caridad como la Madre Teresa, para poder ver en cada persona pobre o enferma a Jesús.

Mi mamá me platicó que tú también quieres a los pobres y te preocupas por estar con los que sufren, te doy gracias por ello. Yo sé que tú eres como Pedro, pues guías nuestra Iglesia, y me siento muy emocionada porque visitarás mi país, que es muy bonito, y acompañarás a los que llevan algún dolor en su corazón. Es como si Jesús viniera a encontrarnos. Papa Francisco, por favor, ayúdanos con la oración para que la Paz y el Amor entre nosotros los mexicanos vuelva pronto.

También quiero pedir tu oración por los cristianos perseguidos. Hace poco mi papá me mostró un video de una niña como yo, su nombre es Miriam. Ella vive en Siria en medio de la guerra. Miriam espera todo de Dios, dice que Él la cuida y aunque ya no tiene casa, ni escuela, ni sabe ya nada de sus amigos, está segura de que Dios está ahí en el refugio donde ahora vive. Pienso que ella tiene mucha esperanza y es una esperanza para todos los demás, incluyéndome.

Gracias por ser tú, pues así es como nos quiere Dios, por lo que somos en el fondo.

Termino esta carta con un poema dedicado a ti:

Esta tierra fue casa de antiguas culturas,
hombres y mujeres de ligeros pies y baja estatura.
Temían a los dioses de la naturaleza
pero en el fondo su corazón esperaba
al Dios del amor y la belleza.
Esta tierra es mi casa,
es México, Papa Francisco, que te abraza
como tú has abrazado al mudo tomándolo por los rincones,
que la Virgen de Guadalupe te guie con sus amores.
En este lugar de encuentros
te estamos esperando,
con tu franca sonrisa, con tus ojos abiertos,
deseamos nuevamente un Acontecimiento.


Con mucho cariño.
Sofía Raquel, Ciudad de México

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