Varios encuentros muy saludables propician la presentación de Los orígenes de la pretensión cristiana en Santo Domingo. Una ocasión para comprobar que la propuesta cristiana es universal alcanzando desde a un periodista cubano, educado en el más estricto ateísmo, hasta a cada uno de los asistentes
Haced dos años, en la diaconía internacional de CL en Washington, Giorgio Vittadini nos retó a que las tres comunidades caribeñas, Puerto Rico, República Dominicana y Haití nos consideráramos como una sola, así que nos tomamos más en serio nuestra amistad. Al año siguiente, Daniel Aguilar y el P. Diego Di Modugno, nos visitaron con ocasión de los Ejercicios de la Fraternidad y nos sugirieron: «Ojalá puedan tomarse en serio la presentación del libro; ¡sería una gran oportunidad para ustedes!». Decidimos entonces ir a visitar a mons. Timothy Broglio, recién nombrado Nuncio Apostólico para nuestro país. Pudimos disfrutar de su estima por el Movimiento cuando nos ofreció su amistad y entera disponibilidad para acompañar a nuestra comunidad.
Un domingo...
A pesar de todo ello y de lo que leíamos en Huellas sobre los actos similares que se realizan a menudo en otros países, nos faltaba asumirlo en primera persona. Sin embargo, no cabe duda de que uno se pone en marcha ante una evidencia, ante una presencia, porque un domingo mi esposa y yo llegamos muy temprano a la misa dominical y nos encontramos con que el Nuncio estaba terminando de celebrar. me armé de valor y al finalizar la misa, me acerqué y, sin más preámbulos, le propuse participar en la presentación del libro. Aceptó cordialmente, por lo cual ahí mismo definimos las posibles fechas.
Por la belleza
Primeramente, nos urgía profundizar en el contenido del libro, así que cada semana nos reunimos unos cuantos para preparar el acto. También quisimos reflejar la belleza de lo que vivimos en el cuidado de todos los detalles organizativos y el trabajo se tornó cada vez más intenso. Fue un verdadero espectáculo presenciar durante semanas la disponibilidad de muchos amigos. La labor, además de complicar bastante nuestras ocupaciones, nos exigía ahondar en las razones por las que valía la pena hacer todo eso. Lo que nos movía resultó claro: La Presencia de Cristo y el gusto que introduce en nuestras vidas. Diría que fue un auténtico gesto de gratuidad.
La hipótesis
El esfuerzo fue muy intenso, enviamos faxes e invitaciones a todos los párrocos de la ciudad y a los obispos del país, a los Secretarios de Estado, a los rectores y vicerrectores de universidades, a periodistas y directores, de medios de comunicación, a muchísimos amigos nuestros, estudiantes y vecinos; también participamos en programas de radio y de televisión.
Abrió el acto Pablo García, presidente de la asociación La Aventura Humana, poniendo énfasis en el valor de la experiencia y en el carácter ineludible de la pregunta ¿quién es Cristo? «Que Cristo se haya proclamado "el Camino, la Verdad y la Vida", no puede dejar a nadie indiferente. Esta es la gran pretensión de Cristo que se plantea para ser verificada, como una hipótesis a comprobar adecuadamente en nuestra existencia».
Andando
Mons. Broglio, que había acudido a pie al encuentro, sin ninguna ceremonia, intervino con estas palabras: «La convivencia prolongada es una base para ir captando, completando e interpretando detalles y signos que delatan la personalidad del Maestro. La exposición de mons. Giussani supone una convivencia con Cristo, eso que llamamos oración cristiana. No se trata de cosas aprendidas y expuestas en el aula; se trata de algo captado, aprendido personalmente. Para responder a la pregunta "¿Quién es Cristo?" hay que acercarse a Él y convivir con Él, verle y escucharle en las páginas de la Escritura en actitud orante».
El carácter único
Asimismo, destacó el carácter único del cristianismo que consiste en el seguimiento de una persona viva, Dios-hecho-hombre, afirmó: «El cristianismo no es una ideología, no es una ética para regir los actos de los hombres. No se trata de unas enseñanzas maravillosas y muy conformes a la naturaleza humana. Eso puede darse -y se da- en el cristianismo, pero no es el cristianismo. No se trata de ningún gran maestro, ni de ningún gran profeta que nos viene a hablar en nombre de Dios... En un momento de la historia, aconteció que la Palabra divina se hizo hombre, y en esa Palabra por ser divina, infinita, se nos dijo todo. No puede ser superada. Nos guste o no, nadie puede ser indiferente ni sustraerse a lo que el Cristianismo anuncia. En Cristo, Dios se hizo hombre, el hombre se transformó en Dios. El Cristianismo nace de un hecho histórico, no de una ideología».
No por azar
El periodista cubano César Pérez, que nació y se formó en un sistema ateo, tuvo una intervención cargada de sinceridad y deseo. «No puedo, por supuesto, agregar nada a la interpretación teológica o filosófica que ha hecho el Nuncio del libro que nos reúne aquí esta noche, pero sí puedo -y creo que con esa intención me invitaron - dar testimonio. El poeta cubano Elíseo Diego, que fue sin saberlo uno de mis maestros de religión, decía que no es por azar por lo que nacemos en un sitio y no en otro, sino para dar testimonio. Y yo quiero agregar hoy que quizás no sea por azar, que ojalá no sea por azar, por lo que el destino lo arrastra a uno de un sitio para otro». También hizo hincapié en la necesidad de dar una respuesta frente al Hecho cristiano: «No se puede responder a esa pregunta superficialmente. Tampoco se puede convertir la respuesta en un gesto mecánico, en una costumbre más o una convención social. Porque no nos sirve que otros lo hayan pensado por nosotros, porque la originalidad del cristianismo consiste en que la pregunta no es teórica: lo que se nos pregunta es si creemos que Dios se hizo hombre. Se trata de una experiencia que debe ser pensada y repensada por cada persona como si fuera la primera vez. O vivida y revivida».
Una esperanza
Finalizó con una petición conmovedora: «Yo espero, aunque no soy católico como dije al principio, que esta fe arraigue verdaderamente entre mi pueblo, y si no la fe al menos la filosofía, la ética y la moral cristianas. Y sé que estoy diciendo algo casi absurdo al dividir lo indivisible, y creo que si la fe es un regalo, la esperanza y la caridad están más al alcance de todos los hombres de buena voluntad. Y esperanza también puede ser esperanza de fe, y si no hay Dios debería haberlo. Porque hambre hay, y como dijo Fina García Marruz, la gran poetisa cubana, el hambre certifica la realidad del alimento».
Créditos / © Asociación Cultural Huellas, c/ Luis de Salazar, 9, local 4. 28002 Madrid. Tel.: 915231404 / © Fraternità di Comunione e Liberazione para los textos de Luigi Giussani y Julián Carrón