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Huellas N.7, Julio/Agosto 2002

DOCUMENTO

Vacaciones. Ese anticipo del paraíso en la tierra

«La realidad es la primera provocación que despierta en nosotros el sentido religioso».
En las palabras de don Giussani tomadas de sus escritos la montaña es imagen del camino del hombre y profecía de la promesa cristiana de plenitud

Es como dar el último paso de la ascensión a un monte y, de repente, ver abrirse delante el panorama que se disfruta desde la cima: como improviso es el panorama desde la cumbre, así improvisa es la gracia.
(Litterae Communionis, n.4 - 1990, p.VIII)

«El mundo que a vida despierta» está en nuestra conciencia. Esta conciencia sólo puede ser suscitada por algo distinto de nosotros, diferente. Y al mismo tiempo, es el mundo lo que despierta nuestra conciencia. Al mirar las montañas nuestra conciencia se despierta, aunque adquieran a su vez consistencia y significado por ella.
(El Ángelus, Cuaderno n. 6 de Litterae Communionis, 1995)

Lo que Él decía hacía respirar y levantar la cabeza, daba esperanza, abría, desplegaba ante los ojos el porqué del vivir, hacía comprender que incluso en las contradicciones, la fatiga y el dolor, el hombre tiene una meta; al igual que cuando sube a una montaña, se araña las manos, se fatiga, suda y tiene sed, se esfuerza con una tensión continua, pero tiene una meta hacia la que caminar.
(30Giorni, n. 2 febrero 1996, p.38)

La opción de ir de vacaciones a la montaña no es casual (en los primeros años optamos por ir a la montaña porque el ambiente de playa distrae más). El ambiente salubre, la belleza imponente de la naturaleza, favorecen siempre la pregunta sobre el ser, el orden y la bondad de lo real, puesto que la realidad es la primera provocación que despierta en nosotros el sentido religioso. Con la disciplina necesaria, que siempre hemos cuidado rigurosamente (la disciplina es como el cauce de un río: por ello, el agua corre más rápida, pura y limpia; la disciplina es necesaria cuanto más se reconoce un sentido para todo lo que se hace), las vacaciones en la montaña se proponían a las personas como una profecía, aunque sea fugaz, del cumplimiento de la promesa cristiana, como un breve anticipo del paraíso: todo detalle debía concretar esa promesa y realizar ese anticipo.
(El acontecimiento cristiano, BUR 1993, pp.45-46)

Si quieres llegar a la cima de una montaña, pero te asalta el desánimo ante la subida por una pedrera, sólo la ilusión de ver surgir el alba desdela cumbre, te alienta a seguir adelante... Análogamente, tenemos que llegar a ser personas por las que el ideal cobra consistencia estable, de tal manera que la memoria espolee nuestro corazón cada vez más. La memoria, con el tiempo, vuelve familiar el ideal, lo convierte en reclamo y compañía continuos, incrementa el gusto por él.
(Realidad y deseo: el desafío, Cuaderno n. 1 de Litterae Communionis 1995, p.9)

 
 

Créditos / © Asociación Cultural Huellas, c/ Luis de Salazar, 9, local 4. 28002 Madrid. Tel.: 915231404 / © Fraternità di Comunione e Liberazione para los textos de Luigi Giussani y Julián Carrón

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