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Huellas N.4, Abril 2002

MISSOURI

Tras las huellas del Pony express

Maurizio Maniscalco

En St. Joseph, en el corazón de EEUU, veinticuatro horas bastan para visitar las incipientes comunidades del movimiento.
Entre manifiestos caseros, Escuelas de comunidad, clases de filosofía en el seminario y correos electrónicos, nace una presencia.


¿Sabéis cuál era la vanguardia de los casacas azules al comienzo de las guerras indianas?
St. Joseph, Missouri.
¿Sabeís de dónde partía el "Pony Express", aquellos caballos correo que atravesaban las praderas impávidos perseguidos por flechas de cherokees y sioux?
St. Joseph, Missouri.
¿Sabéis dónde ha nacido la última - en orden cronológico - comunidad de CL en EEUU?
St. Joseph, Missouri.

Los frutos de David
Acerca de David Jones, capitán del Ejército estadounidense, quizá ya habréis leído algo en Huellas hace tiempo. Su historia pone la piel de gallina: una insaciable sed de Dios que comienza en la Iglesia Baptista y finalizada en la fe católica, pasando por etapas intermedias de tipo Islam, New Age, Masonería. No hay nada más fortuito ni apremiante que su encuentro con el movimiento.
Lo más bonito es a partir de él ha surgido una pequeña comunidad.
¿Los primeros en seguirle? Sus familiares, los mismos que después de haberlo introducido en la Iglesia Baptista lo han seguido en la fe católica y en CL.
Tenía en mente ir a ver a David antes de que nos conociese en persona en la Diaconía nacional de enero en Washington. Aquí, donde las distancias son enormes, el correo electrónico se ha convertido en la modalidad cotidiana a través de la cual se generan muchas relaciones, se profundizan, y muchas veces llegan a ser amistades verdaderas. Historias de "Computer and Liberation", como las llama Mike Eppler, otro amigo reciente de la zona sur de Indiana. Con David todo comenzó, como con Mike en su tiempo, vía e-mail. Pero en la Diaconía aquella curiosidad que había animado a David desde el primer contacto se transformó en amor total.
Así, cuando el sábado 16 de febrero nos acercamos al punto de encuentro indicado en el "manifiesto casero" que David había dejado en la peluquería, el colegio y la parroquia, un grupo de veinte personas llenaba la sala.
¿Por qué? ¿Por qué una persona de sentido común decide acoger la invitación de pasar la mañana del sábado cantando y escuchando historias de un movimiento desconocido («¿Movimiento? ¿Qué es un movimiento?») cuyo nombre suena como una provocación en una tierra en la que el Ku Klux Klan tiene una vida más fácil que la Iglesia Católica?

The real thing
Aquí comienzan y se cruzan muchas pequeñas grandes historias, nacidas todas en el curso de veinticuatro horas.
Al término del encuentro del sábado por la mañana, la primera:
Se me acerca una chica, una universitaria que había encontrado encima de una mesa del campus un manifiesto de invitación al encuentro. Y había venido.
Lucía - así se llama - me dice con decisión: «Desde hace años busco en la Iglesia católica algo que responda a mi necesidad de una fe que tenga que ver con la vida. Creo que ésta es verdaderamente la real thing».
En resumen, los comentarios podrían haber sido otros muchos. No sé, algo como «me parece interesante», o bien «necesito entender mejor algunas cosas», o también «es algo que me da esperanza» pero, ¿por qué una chica, guapa e inteligente, dice algo como eso?
Pero esto es sólo el principio.

"Dr. Ed"
Después de comer juntos, queda un pequeño grupo que se pone de acuerdo para hacer una visita turística en mitad del medio de la nada (St. Joseph está en medio de la nada, pero donde fuimos está verdaderamente en mitad del medio de la nada).
Pero, ¿qué hay en mitad del medio de la nada, en el confín entre Missouri y Kansas?
Hay un monasterio benedictino fundado aproximadamente en 1870 por monjes alemanes.
Y ¿qué hay en el Seminario que depende del monasterio?
Hay un tal profesor Eduardo Echeverría ("Dr. Ed") que enseña filosofía ¡utilizando El sentido religioso! ¿Cómo ha llegado el Religious Sense al Seminario de la Basílica de la Inmaculada Concepción en Missouri?
He tenido estas preguntas en mi cabeza durante algunos días, porque, por desgracia, en el momento de la visita el "Dr. Ed" no estaba. Pero de nuevo el e-mail ha permitido mantener ese hilo sutil y tenaz que liga de forma misteriosa todo este inesperado desarrollo del movimiento en EEUU. El doctor Ed había leído algo de Giussani en Communio, la Revista internacional de Teología dirigida por David Schindler. «Me sentí inmediatamente atraído por su obra, por una sencilla razón: su acercamiento trata de implicar al hombre y a la cultura en su integridad con la verdad vive del Evangelio que es Jesucristo» (ver box). Hace algunos días el doctor Ed me escribió, añadiendo al final de su mensaje: «considero a Comunión y Liberación verdaderamente como un movimiento de evangelización en el seno de la Iglesia católica y su aproximación intelectual a los problemas fundamentales sobre Dios, el hombre y el mundo es comprometido, existencial y dinámico, y no un simple sistema de pensamiento académico o un árido intelectualismo». He aquí lo que teníamos que encontrar en mitad del medio de la nada. ¡También la mitad del medio de la nada existe!

Tres seminaristas
Peor volvamos por un momento a St. Joseph. Estoy todavía bajo el shock del "descubrimiento del Dr. Ed" cuando volvemos a coger el coche: a cinco millas, esta vez en pleno medio de la mitad de la nada, hay también unas monjas benedictinas.
Es otro monasterio bellísimo, pero desgraciadamente quedan pocas hermanas.
De forma excepcional - así me cuentan los nuevos amigos de St. Joseph - el relicario está abierto y "hay" que ir a visitarlo.
Es una gran habitación. Dentro estamos sólo nosotros y tres jóvenes.
De repente, uno de los jóvenes se acerca a uno de nuestros nuevos amigos y después viene hacia mí. Me dice, en inglés: «¿Eres de CL?». Con no sé qué expresión en el rostro le digo que sí. «¡También yo!», responde.
¿Quién es éste? Un seminarista de Evansville, de vacaciones en Missouri. Cuando me quiero dar cuenta llama a sus amigos. Uno es seminarista en los benedictinos, conoce a Giussani porque tiene que estudiarlo. Pero llega el tercero, y esto ya es para morirse. Dice: «¿CL? Por favor, escribe mi nombre, mi dirección y mi teléfono. Soy seminarista en Green Bay, Wisconsin. ¡tenemos que vernos!».
Estos son los hechos, y son hechos sucedidos en 24 horas de visita a St. Joseph, Missouri, en donde parece que el Gius es por lo menos tan popular como Jesse James (que era de por aquí... mientras que el Gius no).
Y habría todavía mucho que contar, pues estuvimos dos días en St. Joseph. La tarde siguiente cogí un avión hacia Evansville. Pero esto os lo cuento la próxima vez.


Para el mundo y para la eternidad
Del 8 al 10 de marzo los Memores Domini de EEUU tuvieron su retiro de Cuaresma en Nueva York. Don Giussani, que siguió el retiro por videoconferencia, les dirigió el último día el siguiente saludo
Os doy las gracias por la ocasión grande, admirable, rica de piedad y de alegría, que me habéis brindado. No os conozco uno a uno, pero os amo uno a uno. Este es el éxito visible, tangible, humanamente experimentable y cotidianamente vivido del pensamiento de Cristo. Jesu dulcis memoria, Jesús recuerdo de dulzura.
Mira, acuérdate de Jesús que tan dulce es para el corazón. Es cada cosa, toda persona y todo lo que la persona hace suyo. Es cada cosa, pero está por encima de cada cosa, como reza este himno insuperable. Todo se convierte como en una miel para el paladar por Su presencia que crea el mundo y que el corazón del mundo espera.
Jesu dulcis memoria, dans vera cordi gaudia: sed super mel et omnia, Eyus dulcis praesentia.
Confiaos en esta memoria mía, en este recuerdo mío, en este ímpetu del corazón que Dios enciende en mí hoy y que, con vuestra ayuda, nos sostendrá mañana y pasado mañana, en el futuro y para la eternidad.
Os doy las gracias de corazón y espero recibir la gracia de poder veros uno a uno. ¡Ciao!
Per cuncta saecula saeculorum: lo que llevamos en nosotros es para el mundo y para la eternidad. ¡Ciao!
don Giussani

La periodista y Traces
Jeannine Veraldi, periodista estadounidense que tras encontrar en un quiosco de Roma la edición inglesa de Huellas escribió al director de la revista una carta que proponemos a los lectores
Estimado señor Savorana: Tengo que escribirle para darle las gracias por la revista Traces. Me encontraba en Roma y, por casualidad pero por gracia, encontré en un quiosco el número de Navidad de su revista. Cuando la terminé de leer me puse a llorar, porque el editorial, las cartas, "Navidad" y otros artículos me conmovieron en lo más profundo del alma. Como periodista americana que desde hace años viaja por el mundo (he pasado los seis últimos meses en Italia por motivos de trabajo), he leído muchos libros y muchas revistas, pero nada me ha impresionado tanto como Traces. Creo que es una revista tan equilibrada, tan intelectualmente integrada en la perspectiva humana, que casi no te das cuenta de que la lees. Me ha hecho sentirme como un niño, emocionado por aprender a dar un nuevo paso en el camino de la vida. Pronto volveré a Los Ángeles y me gustaría suscribirme enseguida.
Jeannine M. Veraldi

La trilogía en el seminario
Esta es la carta que Maurizio Maniscalco recibió del profesor Ed Echevarría pocos días después de su visita al seminario de la basílica de la Inmaculada Concepción, en Conception, Missouri
En otoño estoy proyectando dar un curso de Filosofía que he titulado provisionalmente "Religión y cultura", sobre la trilogía de monseñor Giussani. Encontré esta obra al leer un artículo de mons. Giussani en la revista Communio, a la que estoy suscrito; allí leí también hace algunos años el ensayo de David Schindler sobre El Sentido Religioso hace algunos años. Quedé inmediatamente impresionado por su obra por una sencilla razón: su aproximación trata de implicar al hombre y a la cultura, en su integridad, con la verdad viva del Evangelio que es Jesucristo: «En realidad, únicamente en el Verbo encarnado se esclarece el misterio del hombre» (Gaudium et Spes, 22). Después del encuentro del sábado 16 de febrero por la mañana en St. Joseph, le dije a David que considero Comunión y Liberación un movimiento de evangelización en el seno de la Iglesia católica, y que su aproximación intelectual a los problemas fundamentales sobre Dios, el hombre y el mundo es comprometido, existencial y dinámico, y no un simple sistema de pensamiento académico o un árido intelectualismo. He empleado una vez El Sentido Religioso de monseñor Giussani en mi curso de Filosofía de la Naturaleza Humana como uno de los textos de lectura para los estudiantes. Hice referencia a algunas de sus ideas en otros cursos, recogiendo especialmente los tres primeros capítulos acerca del realismo, la racionalidad y la moralidad en la dinámica del conocimiento. Le dije a David que estaré encantado de intervenir en cualquier mesa redonda que se quiera organizar para hablar de la obra de Giussani. Espero que estos breves pensamientos consigan darte una idea de mi interés y del atractivo que posee para mí su obra. Gracias por haberme escrito; nos encontraremos seguramente si vuleves a St. Joseph, o quizá en Nueva York.
Ed Echevarría

 
 

Créditos / © Asociación Cultural Huellas, c/ Luis de Salazar, 9, local 4. 28002 Madrid. Tel.: 915231404 / © Fraternità di Comunione e Liberazione para los textos de Luigi Giussani y Julián Carrón

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