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Huellas N.8, Septiembre 2001

MEETING

El tonelero, el sembrador y...

Marco Bona Castellotti

Reflexiones acerca de un encuentro con los voluntarios del Meeting.

Como los años anteriores, también este año, me he parado a observar lo que sucede a medida que la obra del Meeting se va levantando. Puedo asegurar que el clima que envuelve todo este trabajo es el de un encuentro "premiado". No sabría encontrar un término diferente para describir el clima de positividad que pasa casi desapercibido entre su natural concordia. ¿Cuáles pueden ser las características que describen la religiosidad de lo que habéis construido, incluso con los gestos más banales? Porque de "religiosidad" se habla a menudo, pero es raro que alguien explique en qué consiste, qué tiene que ver con la simple sucesión de hechos que llenan nuestras jornadas. La religiosidad se manifiesta en la mayoría de los que habéis trabajado y trabajáis, y esto es signo de algo sencillo, es decir, de algo que no está organizado, que no se puede organizar, especialmente cuando la gente trabaja a distancia.
El aparente estado de confusión que reina en el Meeting no anula esta verdad que salta a la vista, porque esta verdad viene motivada por otra cosa. Se me hace cuesta arriba describir la religiosidad de los gestos más insignificantes; aunque se puede descubrir en el caso concreto que cuando alguien trabaja solo, su labor no está separada de la del que está a su lado, ni tampoco de la del que está lejos. Todo eso ocurre en nombre de una armonía, no de un empeño mecánico. Y la armonía forma parte de ese Misterio atrayente que está en el origen del Meeting y que cada año me sorprende. Para describir la religiosidad de los gestos sencillos que uno realiza para construir esta obra, me viene a la cabeza una imagen muy utilizada en los inicios del movimiento. Se trata de una serie de imágenes que pertenecen al mismo conjunto artístico: Los meses, de la Catedral de Ferrara, unas esculturas del siglo XII que representan el trabajo. Las más conocidas eran la del tonelero y la del sembrador. Eran imágenes grandes en blanco y negro. Siempre me he figurado el significado que don Giussani atribuía a la palabra "obra" y, por tanto, lo que vosotros, y cualquiera, debéis recordar respecto a su oficio: la decisión, la decisión del gesto del sembrador o del tonelero, un gesto casi silencioso, en toda su sencillez, ofrecido, ofrecido por Otro. No sé si habéis tenido ocasión de experimentar esa emoción que un chico y una chica sienten cuando entregan al amado o a la amada la prenda más preciada. En el momento en el que la entregan, el sentido de posesión de este objeto alcanza una nota de intensidad suprema; en el momento en que uno se separa del objeto es todavía más fuerte, precisamente porque ya no le pertenece.

 
 

Créditos / © Asociación Cultural Huellas, c/ Luis de Salazar, 9, local 4. 28002 Madrid. Tel.: 915231404 / © Fraternità di Comunione e Liberazione para los textos de Luigi Giussani y Julián Carrón

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