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Huellas N.4, Abril 2018

LA HISTORIA

«Todo por tu culpa»

Giulia es comadrona y trabaja en un hospital de día. Allí recibe a menudo a mujeres que acuden para interrumpir el embarazo. Su tarea es acompañarlas al cumplimentar la documentación necesaria para el ingreso. Para ella, desde hace once años, cada encuentro es un momento dramático. «Imposible acostumbrarse», dice.
Una mañana de septiembre, recibe a una pareja. Mientras les pide la tarjeta sanitaria, se percata de la mirada triste de ambos. Sobre todo la del marido. Sigue con los trámites y, en un momento dado, él se aleja. Entonces Giulia, con delicadeza, pregunta a la mujer: «¿Por qué estáis tan tristes?». Stefania, así se llama la mujer, empieza a hablar de sus problemas, de las dificultades económicas, de sus dos hijos y del tercero que lleva en su vientre... y de la «decisión», de la que dice estar convencidísima. Giulia la escucha, luego le comenta a su vez las dificultades que tiene con sus cuatro hijos, el don que son para ella y su marido, y lo hermoso que es afrontar juntos también los momentos duros, «porque siempre hay un bien mayor de lo que te esperas». Entre los papeles, el ingreso, la preparación para la intervención, sin darse cuenta, hablan más de una hora. «Simplemente, como entre amigas, le hablé de mi vida y mi familia», dice Giulia.

CUANDO TODO ESTÁ LISTO, SE DESPIDE. Y, mientras regresa a su despacho, pide por ellos y por el niño. «Le pedí a Jesús que llevara a cabo lo que había empezado en sus corazones». Al cabo de una hora, llaman a la puerta. Allí están Stefania y su marido. Ella ya no viste el pijama: «Nos vamos a casa. Nos quedamos con el niño. Que sepas
que es todo por tu culpa...».
Al poco tiempo, Giulia tiene que quedarse en casa por una baja de cinco meses por enfermedad. De vez en cuando, le vuelven a la cabeza esos padres, ¿qué estará pasando con ellos? Pensar y rezar una oración por ellos es lo mismo. Cuando le dan de alta, el primer día de vuelta al hospital, está charlando con sus compañeras de trabajo y aparece en la puerta Stefania. «¡Fue una emoción muy fuerte! Había acudido a una cita de control... O todo es fruto de una casualidad o todo está dentro de un designio más grande que se va mostrando», anota Giulia. Stefania le comenta que está bien y el embarazo muy avanzado: «Es un varón y lo llamaremos Emanuele».

DE REGRESO A CASA, GIULIA SIGUE PENSANDO EN ESE NOMBRE, Dios con nosotros. Los padres lo han elegido porque les gustaba: «Yo me conmoví por lo que ese nombre estaba diciéndole a mi vida».
Emanuele nació el 19 de marzo. Dice Giulia: «Ante lo que sucede, o soy yo la que tiene que controlarlo todo, hacer y deshacer, o puedo mirar con los ojos abiertos y con una petición sincera para obedecer a la presencia de Jesús que actúa. Y servirle. Verle actuar me ayuda a conocerle y a ver cómo cuida de sus criaturas».

 
 

Créditos / © Asociación Cultural Huellas, c/ Luis de Salazar, 9, local 4. 28002 Madrid. Tel.: 915231404 / © Fraternità di Comunione e Liberazione para los textos de Luigi Giussani y Julián Carrón

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