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Huellas N.2, Febrero 2015

DON LUIGI GIUSSANI (1922-2005)

La vida de un hombre en el corazón de otro

Alberto Savorana

Políticos, intelectuales, periodistas han contado en actos públicos su encuentro con el fundador de CL. Anticipamos algunos pasajes tomados de las presentaciones de la biografía de don Giussani, recogidas en un libro que pronto estará en las librerías, con el título Un atractivo que nos mueve, a cargo de Alberto Savorana.

Ezio Mauro
director de La Repubblica
Leyendo su biografía, he descubierto que la relación constitutiva para don Giussani era la relación con la figura de Cristo. Cristo domina su aventura humana, que le llevó a definir Su venida en carne mortal como un acontecimiento. (…) Toda la vida de don Giussani está transida por la idea del Dios-persona perenne, por lo tanto por una presencia que se puede encontrar. Y está claro que, cuando te encuentras con ella, te cambia radicalmente la vida, dice Giussani. Podríamos decir que con Él nunca podrás volver a comer y beber de la misma manera que lo hacías antes. (…) En fin, todo se puede resumir en una frase de Giussani que he reservado para culminar esta intervención: «Nuestra mayor carencia es la insensibilidad a lo humano».

Padre Gianfranco Matarazzo
provincial de la Compañía de Jesús
El hecho cristiano, el encuentro con el Señor y la definición que de ello nos da el Evangelio, la Buena Nueva, hace que don Giussani sea consciente –he aquí otro rasgo de su carisma– del carácter totalizador de la fe cristiana y de cómo es importante que esta alcance al hombre en los lugares concretos en donde vive. Lo cual explica su opción de presencia en la enseñanza pública [que en Italia cubre el 90% del ámbito educativo; ndr.] y luego de acompañamiento en los años universitarios. No se trata de ambientes protegidos sino muy expuestos, decisivos para la formación de los jóvenes que están sumergidos en una antropología concreta. En estos se delinea el drama del mundo: ausencia de Dios y, por lo tanto, ausencia del hombre.

Luciano Violante
ex presidente de la Cámara de los Diputados italianos
Para don Giussani el cristianismo no es una teoría, sino un acontecimiento; no es una construcción teórica, sino un hecho y como tal hay que afrontarlo. (…) La experiencia es mucho más amplia que la medida de nuestra razón. Y esto comporta la existencia de un misterio en nuestra vida personal, de un desequilibrio entre experiencia y medida de la razón; (…) pero creo que en el pensamiento de don Giussani el sentido del Misterio no es una suerte de huida para justificarse ante lo inexplicable, sino una ocasión para ahondar en el sentido de la vida. (…) Una de sus afirmaciones que más me ha impactado es esta: «La solución de los problemas», leo despacio porque no es una frase fácil de entender, «que la vida nos plantea a diario, no se produce afrontando los problemas, sino profundizando en la naturaleza del sujeto que los afronta» (p. 489). He entendido que muchos de los problemas que nos parecen afectar a lo que está fuera de nosotros, en realidad vienen de dentro. Por lo tanto, la manera mejor de afrontarlos es entender nuestra persona que es quien debe afrontarlos. (…) Pensando en mi experiencia política, me ha llamado la atención esta reflexión de don Giussani: primero hace falta estar presentes en el mundo, y luego pensar en su transformación. (…) Cuántas veces en el debate público escuchamos a «transformadores orales», llamémoslos así, que no se preocupan lo más mínimo de estar presentes en el mundo, sino que se contentan con «predicar» transformaciones que luego no saben realizar. Considero particularmente importante este subrayado de Giussani en la necesidad de hacerse presentes con un cristianismo que no le tiene miedo a la vida, que no teme medirse con los problemas reales.

Eugenio Mazzarella
filósofo, Universidad de Nápoles
El hilo de la biografía de Giussani que me gustaría destacar es Jesucristo. Se trata de un hilo que lo une todo, tanto su vida privada como pública, y que permite armonizar incluso los oxímoron.Giussani mismo resume su autobiografía en una línea: «Es la vida de mi vida, Cristo». Eso es todo, pero genera muchísimas cosas. (…) Por tanto, para quien lo comprende, no sorprende para nada la irritación, a menudo áspera, de don Giussani ante la institucionalización asociativa, cultural, intelectual del movimiento, o a la tentación “política”; una preocupación constante que en las páginas de Savorana emerge con dureza, dejando atónito a quienes rodean a don Giussani y que sigue sorprendiéndonos todavía hoy. (…) En esto se refleja la preocupación constante de don Giussani, aún más viva en los últimos años de su vida, por custodiar el carisma recibido. (…) El testigo entregado a los españoles, a los que ha abierto sus puertas siguiendo la obra de Otro, la elección de Carrón, tienen que ver con esta custodia del carisma, con su “interpretación verdadera” en la oración por la unidad. Pero esta es otra historia, todavía abierta.

Paolo Mieli
presidente de Rizzoli - Corriere della Sera
1975, 76 y 77 fueron años de fuego, reflejados ampliamente en su biografía. Giussani los vivió con gran valor y fortaleza. 1975: la fuerte hostilidad que después del ’68 se había expresado violentamente en contra de don Giussani y del movimiento juvenil que a él se refería, alcanza unas dimensiones enormes (…). Cuando yo entendí lo que había pasado en esos años –obviamente no participé en ninguna de esas represalias a las que me he referido–, desde entonces me propuse que jamás hablaría en público de CL y de don Giussani sin recordar y pedir perdón por aquella larga temporada de agresiones. Nunca dejaría de hacerlo, ¡jamás!

Cardenal Marc Ouellet
prefecto de la Congregación de los Obispos
Para superar el divorcio entre fe y vida, Giussani creó un método original y provocador que persuadía a los jóvenes a tomar posición según sus convicciones personales. (…) Giussani no solo renueva el vocabulario a partir de la experiencia; también enseña a ver la realidad de la fe de tal manera que se pueda comprobar la verdad de cuanto se cree y juzgarlo todo bajo esta luz. (…) El carisma de don Giussani es mucho más que una habilidad, una virtud o el mensaje de una personalidad fascinante. Su carisma es él mismo en cuanto persona única que el Espíritu de Dios unió a Cristo para una misión singular en la Iglesia. (…) Vida de don Giussani, de Alberto Savorana, consigue ofrecernos un hermoso retrato de esta figura carismática y convencernos de que «el mayor gozo de la vida del hombre es sentir a Jesucristo vivo y palpitante en la carne del propio pensamiento y del propio corazón» (p. 51 de la edición italiana). Esta biografía no nos deja igual que estábamos antes de empezar a leerla, sino que nos interroga y puede transformarnos.

Virginio Merola
alcalde de Bolonia
Contra las calamidades de la ideología, que todos hemos sufrido, ciertamente don Giussani nos propone volver a Cristo, para valorar plenamente la dignidad y la libertad del hombre como persona. Pero también para Leopardi y para quien, como yo, no logra tener más certezas que la duda, es decisivo el modo de razonar de Giussani a partir de la experiencia concreta. (…) Por eso, concluyo invitándoos a leer despacio su biografía. No os esperéis un resumen, porque justamente a partir de la experiencia de Leopardi y de la presencia viva de don Giussani en nuestra ciudad, creo que tenemos que custodiar a Giussani en el corazón, para no rechazar esa «categoría de la posibilidad», es decir, la esperanza de que una vida feliz es posible. Seguimos buscándola juntos, si me lo permitís.

Joseph H.H. Weiler
presidente del Instituto Universitario Europeo
Os propongo (…) observar la vida de don Giussani utilizando la técnica de sondeo geológico. Notareis que, en cualquier momento, las distintas capas de su personalidad están presentes, desde el primero al último día de su vida. (…) Al delinear la filosofía educativa de don Giussani, creo no equivocarme si digo que para él la pregunta fue más importante que la respuesta. Giussani tiene muy clara la respuesta: Jesucristo, en un sentido pleno y total. Pero sabe de sobra que no basta repetir la palabra «Cristo». Esta debe ser la respuesta que se corresponde con una pregunta real. Con una urgencia existencial. (…) Su específica capacidad educativa fue la de hacer pensar a las personas, la de plantear preguntas y ayudar a ver las carencias. Por eso, la respuesta a las preguntas existenciales, que propuso incansablemente, la que definió como «la pretensión cristiana», aparecía en él como algo casi natural, rico y amplio.

Gianni Riotta
editorialista de La Stampa
Este libro, en mi opinión, es una operación intelectual análoga a la de las Florecillas de san Francisco de Asís (…). No se trata para nada de un cuentecillo (…), sino de un importantísimo libro político que, en medio de un gran transición, dice a la orden franciscana cuál es el camino indicado por el fundador. Mediante una serie de apólogos, se dice: «Mirad, chicos, que el camino del fundador es este». Vida de don Giussani, a mi parecer, tiene el mismo valor histórico y político: dice al movimiento, a quienes simpatizan con el movimiento, al mundo cultural y político, a la clase dirigente y a los ciudadanos, a los simples fieles que pertenecen al movimiento: «Esta es la dirección originaria que don Giussani quiso imprimir al movimiento; os la cuento mediante su Vida». (…) El día del funeral de don Giussani, cuando Carrón, hablando en el Duomo de Milán, dijo: «La unidad entre nosotros es el don más preciado que nace de la acogida de esta iniciativa [de Dios]. Pido la gracia, por la responsabilidad que me ha confiado don Giussani, de poder servir a este don de la unidad», indica el camino que don Giussani propone para volver continuamente a la radicalidad de su mensaje religioso. (…) Ahora, como siempre sucede en la vida de un movimiento, en la vida de grandes instituciones, ha llegado el momento de pararse y reflexionar sobre el punto de partida.

 
 

Créditos / © Asociación Cultural Huellas, c/ Luis de Salazar, 9, local 4. 28002 Madrid. Tel.: 915231404 / © Fraternità di Comunione e Liberazione para los textos de Luigi Giussani y Julián Carrón

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