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Huellas N.2, Febrero 2014

ESPAÑA / Proteger a la vida

Un cambio radical de paradigma

a cargo de José Mª Navalpotro

Por su interés, reproducimos el análisis del anteproyecto de la Ley de Protección del Concebido a cargo de CARMINA GARCÍA VALDÉS, directora general de RedMadre, publicada en la revista Mundo Cristiano. La Fundación RedMadre cada año ayuda a seguir adelante a un millar de mujeres embarazadas

El anteproyecto de ley presentado por el gobierno puede convertir a España en el primer país de Europa occidental en revertir la ola abortista. El debate nos concierne a todos.

¿Considera que la nueva Ley de Protección del Concebido puede contribuir a rebajar el número de abortos en España?
Si se aprueba en los términos actuales y se aplica de forma rigurosa, la nueva ley supondría necesariamente una reducción significativa del número de abortos. Este descenso se produciría de forma paulatina, pues las leyes van calando en los comportamientos y en la mentalidad social poco a poco, y podría suponer, como en el caso de Polonia a partir de 1993, pasar de los más de 112.000 abortos en 2012 a unos pocos cientos en poco tiempo. Esta reducción será el efecto del nuevo tratamiento penal del aborto, pero – sobre todo – del efecto pedagógico de la ley que pasa de ser una ley sobre el aborto a ser una ley de protección (aunque insuficiente) de la vida.

¿Piensa que la ley prevé suficientemente la atención a las embarazadas en dificultades?
El anteproyecto acierta a colocar en el centro de la regulación al concebido y su vida como algo digno de protección, y al contemplar a la mujer como persona a la que hay que apoyar para que pueda resolver cualquier problema en clave de continuación del embarazo. Estas premisas suponen un cambio revolucionario respecto a la legislación vigente, que ocultaba al no nacido como si de algo irrelevante se tratase y se limitaba a ofrecer a la mujer el aborto como un derecho y llave mágica para arreglar cualquier conflicto o problema.
Dicho esto, el anteproyecto tiene una gran carencia: le falta ser complementado con una ley de protección a la maternidad. De hecho, el programa electoral del PP preveía ambas cosas en el mismo párrafo.

¿Cuáles son las principales carencias que observan?
El anteproyecto nos merece una valoración global positiva (aunque no es nuestra ley ni la que desearíamos). Pero echamos en falta una previsión de medidas positivas y concretas de apoyo a la embarazada, en la línea de las que RedMadre ha promovido a través de las ILPs (Iniciativas Legislativas Populares) presentadas en todas las comunidades autónomas. La anterior legislación del aborto convirtió a las mujeres en víctimas del aborto al no ofrecer alternativa alguna y abocar así a la mujer a algo tan terrible y dramático. Ahora se avanza en la protección de la mujer, pero de forma claramente insuficiente.
También sería preciso mejorar la protección de la objeción de conciencia, reforzar las garantías de seriedad profesional de los dictámenes médicos acreditativos del supuesto terapéutico, etc. con estas mejoras, la nueva ley supondría un paso importante en la dirección correcta.

Los detractores de la ley aducen que obligará a las mujeres a ir a abortar en el extranjero. ¿Cree realmente que esto puede suceder?
Podría ser. Siempre que un país se pone más serio en algo, existe el riesgo de que algunos de los ciudadanos trasladen su actividad a un país menos serio. Esto no es ninguna novedad: si un Estado refuerza la lucha contra el fraude fiscal, el tráfico de drogas o la prostitución, habrá defraudadores, traficantes o prostitutas que se irán a otro país a ejercer sus actividades.
Si este fenómeno se acepta como obstáculo para mejorar la calidad ética de nuestras leyes, al final el modelo universal será siempre el país menos riguroso en cualquier materia. No parece muy serio.

¿Considera que se atiende adecuadamente al derecho de las mujeres a recibir información antes de abortar?
Se mejora muchísimo la regulación hoy vigente, pues se pasa de una información fría, burocrática y no comprometida con la vida, a una información personalizada y comprometida con ayudar a encontrar un compromiso con la vida y la continuación del embarazo. Es de elogiar también que el anteproyecto prevea que esa información a la mujer deba dársele en estructuras organizativas ajenas al negocio del aborto y sus profesionales o empresarios.

¿Cuáles son los aspectos más positivos, desde el punto de vista de quienes, como ustedes, trabajan con madres con dificultades?
La nueva ley supone un cambio de paradigma, pues una ley del aborto es sustituida por una ley de protección del concebido y de la maternidad. Aunque no tenga toda la consistencia que desearíamos, sería absurdo que no reconozcamos este gran cambio en positivo.
Supone un claro avance que la carga represiva de la ley vaya a dirigirse a los que practican el aborto y no a la mujer; que se regule la asistencia y el asesoramiento a la mujer como un asesoramiento personal y ad hoc y orientado a favor de la vida y la maternidad; que se prevea la implicación del padre en el proceso de toma de decisiones si la mujer lo acepta; que se devuelva a las menores de edad embarazadas al ámbito de la responsabilidad familiar ante situaciones de embarazo, sin abandonarlas en soledad en esa situación difícil.
Uno de los aspectos más positivos es que supone un retroceso en la cultura de la muerte en España, y el inicio de un cambio en la opinión pública sobre la defensa de la vida del ser humano por nacer, del reconocimiento de la mujer como una víctima más del aborto y de la valoración del embarazo y de la maternidad como un bien social. Para que el aborto desaparezca de nuestra sociedad, antes debe cambiar la conciencia social sobre lo que realmente es el aborto. La nueva ley ayudaría a este cambio social.
Eliminar el supuesto de malformaciones graves del feto que estaba en vigor desde 1985 es también un gran avance en defensa de la vida de los más débiles e indefensos. Además de ser una reivindicación legítima de las personas con discapacidad, supone el cumplimiento de las recomendaciones del Comité de la ONU de no discriminar a ningún ser humano por su discapacidad.

Algunos objetan que la reforma será sólo un maquillaje respecto a lo que ya había.
De maquillaje, nada; es conceptualmente un cambio radical pues – como he dicho antes – sustituye una ley del aborto por una ley de protección de la vida y de la maternidad. La radicalidad del cambio se pone de manifiesto en que deroga por completo una ley injusta, innecesaria y que dejaba aún más desprotegidas a las mujeres, como era la de 2010. Con esta nueva ley no se acabará la lucha en defensa de la vida, pero se dará un paso muy significativo en la buena dirección.

 
 

Créditos / © Asociación Cultural Huellas, c/ Luis de Salazar, 9, local 4. 28002 Madrid. Tel.: 915231404 / © Fraternità di Comunione e Liberazione para los textos de Luigi Giussani y Julián Carrón

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