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Huellas N.8, Septiembre 2010

BREVES

La Historia

Ojos que hay que mirar

Tarjeta colgada al cuello, plan del día en la mano. Listos para un enésimo Meeting. Darío lleva años participando en Meeting, siempre en primera línea. Es uno de los responsables de la Compañía de las Obras y su agenda está repleta de citas. Será una semana intensa y habrá que cuidar a ciertos invitados particularmente importantes. Nada más empezar, se topa con las dificultades inevitables; unas pequeñas, otras más complicadas. Ciertos apuros no se pueden resolver y uno se enfada, se pone a la defensiva. Así, lo que tienes delante te pasa desapercibido.

Entre los mensajes de la Blackberry aparece el nombre de Adriano, un amigo empresario, ateo y comunista, que viene al Meeting por primera vez. Darío quiere enseñarle todo a su amigo para que vea qué es el Meeting. Programa la visita con todo detalle. Le lleva al acto con el ministro Maroni, luego a escuchar los universitarios que leen a Dante en la exposición sobre la figura del Ulises. A las 15h escuchan el testimonio de Margarita Coletta, viuda de un militar asesinado en Iraq. Antes de cenar, en la plaza central de la CdO, la exposición sobre el Buen Gobierno de Pietro Lorenzetti. ¿Será suficiente?

«Entonces, Adriano, ¿qué te parece? ¿Qué te ha gustado?», pregunta Darío mientras acompaña a su amigo al coche, por la noche. «La mirada de tus hijos». Es un relámpago: pero, ¿qué dice? «Sí, vi sus ojos esta mañana, mientras desayunábamos. Leían el programa del Meeting y discutían de lo que sería más interesante. No sabía que eran tus hijos y, cuando lo entendí, pensé: “Son así porque son los hijos de Darío”». Capítulo cerrado. Pero Adriano, luego, vuelve a ver esos ojos: «Llegados a la Feria, había miles de personas, jóvenes con esa misma mirada feliz. Ya estuvieran guardando cola para entrar en un acto, ya fueran a limpiar baños. ¡Impresionante! Una energía increíble. Aquí verdaderamente somos todos iguales, cristianos o no, empresarios, políticos, jóvenes. Quiero contribuir a construir con vosotros esta historia».
Darío está conmovido. Lo mira, en silencio. Y Adriano: «Hoy se ha vuelto a abrir mi camino hacia la fe». Sube al coche. Darío entra en el pabellón pensando en las cosas grandes que suceden. Se alegra, y repara en lo que las crea.

 
 

Créditos / © Asociación Cultural Huellas, c/ Luis de Salazar, 9, local 4. 28002 Madrid. Tel.: 915231404 / © Fraternità di Comunione e Liberazione para los textos de Luigi Giussani y Julián Carrón

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