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Huellas N.6, Junio 2006

IGLESIA Benedicto XVI en Auschwitz

¿Quién nos libra?

Julián Carrón

La carta de Julián Carrón publicada en el Corriere della Sera el 31 de mayo de 2006

Después de las distintas críticas hacia el Papa con motivo de su visita y de su discurso en Auschwitz, he visto con gratitud y alivio que uno de los más autorizados editorialistas del Corriere, el profesor Ernesto Galli della Loggia, ha captado su núcleo decisivo (Corriere, 30 de mayo). En mi opinión la verdadera cuestión es esta: ¿cómo derrotar al mal, que ha mostrado en ese lugar toda su potencia?
Podemos echar la culpa, y es justo atribuírsela, a los que la tienen, pero contentarse con esto no es sino otro modo de huir del verdadero desafío que Auschwitz representa para todos; significaría no afrontar el peligro real que amenaza a los judíos al igual que a los cristianos y a cualquier grupo humano. Estoy convencido de que sin derrotar al verdadero enemigo no podremos estar jamás en paz.
Auschwitz permanecerá siempre ante nuestros ojos como la documentación trágica y terrible de la derrota del hombre, de la incapacidad de salvarse por uno mismo del mal, un mal que fascina al hombre a causa de su fragilidad mortal. Me pregunto si después de Auschwitz estamos dispuestos a aprender de la experiencia vivida, poniendo en discusión el dogma fundamental de una cierta modernidad: aquel que afirma que el hombre se basta a sí mismo.
Por eso Auschwitz nos pone a todos nosotros, cristianos y judíos, hombres todos, ante la misma pregunta y la misma urgencia: ¿quién nos libra del mal?
Y precisamente desde ese lugar, desde Auschwitz, debería salir una unidad más sólida entre cristianos y judíos, en vez de un nuevo posible choque: la unidad de un grito dirigido al Dios común: «¡Oh Dios, sálvanos tú!». En este sentido Benedicto XVI ha captado el corazón del problema indicando el camino, porque sin la ayuda de Dios no seremos capaces de vencer al verdadero enemigo de la humanidad.