Va al contenido

Huellas N.8, Septiembre 2004

SOCIEDAD Reportaje

Darfur, teatro de guerra

Filippo Ciantía

África atraviesa una gran crisis. La última es la de Darfur, se trata de una crisis humanitaria, pero no es sólo eso. La responsabilidad de la comunidad internacional y de los gobiernos es grande. Lo que falta es el pueblo, la gente, que no tiene voz ni ninguna posibilidad de ser protagonista de la situación, que desea la paz pero no puede hacer nada. La Iglesia presta su voz a la gente. Hay personas ejemplares, los obispos del Este del Congo, el obispo de Gulu, Odama, Mazzolari, Rumbek en el sur de Sudán, pastores que viven con su pueblo, que dan voz a su pueblo. Por ello son importantes las obras de la Iglesia, por eso hay que defenderlas. Durante los ataques, en las batallas, la gente se refugia en las iglesias, en los hospitales misioneros, en las escuelas. Como en la Edad Media, las obras de la Iglesia son el refugio contra la barbarie. Pero la iglesia como lugar físico de culto no basta, se han producido en las iglesias grandes masacres, como en Ruanda o en Sudán. Lo verdaderamente necesario es el pueblo, laicos comprometidos en las obras sociales que viven una realidad de paz, a la vez efectiva y constructiva. Que se convierte en punto de referencia para todos como el Hospital Lachor de Gulu o el St Joseph de Kitgum. He conocido un instituto de salesianos en Goma por el que han pasado en los últimos años 25.000 niños que han recibido formación y educación. La presencia misionera es arriesgada pero proclama la posibilidad de vivir en medio de la barbarie. Así se dilata nuestra experiencia, los meeting point, los hospitales, las escuelas. La Iglesia africana está hoy padeciendo el martirio. Ha tenido y tiene muchos mártires. Mártires africanos de los que nace la Iglesia, de los que nace la fe del pueblo y la gente los quiere mucho, como a los mártires ugandeses o a sor Josefina Bakita.

 
 

Créditos / © Asociación Cultural Huellas, c/ Luis de Salazar, 9, local 4. 28002 Madrid. Tel.: 915231404 / © Fraternità di Comunione e Liberazione para los textos de Luigi Giussani y Julián Carrón

Vuelve al inicio de página