Va al contenido

Huellas N.3, Marzo 2004

CULTURA Bachilleres

Un ángel lleno de dulzura

Pepe Rodelgo

Gloria, una chica que formaba parte de la comunidad de los bachilleres de Coslada (Madrid), ha fallecido por una repentina enfermedad. Un amigo nos la recuerda con toda frescura para que permanezca siempre viva su compañía para su familia, para quienes la han conocido y quienes la encontramos ahora en el cumplimiento de su vocación

Aunque nos habíamos visto ya unas cuantas veces antes, fue en el campamento de verano en los Picos de Europa en el 2000 cuando conocí a este auténtico ángel. Tenía 13 ó 14 años y me impresionó enormemente porque era extremadamente dulce y educada. Tenía una singular distinción, era una jovencita dama. Buenos modales, delicada, cariñosa, amable, sincera, noble... y guapa. Además era muy, muy culta y madura, a pesar de su corta edad.
Muy joven y de apariencia frágil, sin embargo demostraba una fortaleza física enorme. No sé cómo podía llevar esa mochila tan pesada por las cimas de las montañas. Recuerdo que haciendo la travesía de Fuente Dé a la Torre de la Palanca, con rocas bastante afiladas, se hizo un corte en una pierna y Guti le tuvo que dar varios puntos. Ahí tuvo la ocasión de hacerse amiga de Vidillas, que hizo de enfermero. Qué valentía resistir tal dolor y tal esfuerzo físico. Después me enteré que hacía kárate.
Volvimos a Madrid juntos en mi coche. Fue un viaje precioso. No paró de hablar en todo el camino de lo que le había sucedido: se había encontrado con Cristo. Multitud de ejemplos y detalles de un encuentro similar al que habían tenido Juan y Andrés 2000 años antes. Su vida, de repente, dio un giro y encontró significado para muchas cosas que le apremiaban, entre ellas su enfermedad.
A partir de aquí, unos años juntos preciosos: las salidas de estudio, la caritativa y el trabajo serio de la Escuela de comunidad. Recuerdo que contaba cosas de sus amigas de clase y de sus diálogos con ellas, ahora traspasados por un criterio nuevo con el que juzgar todo. Lo que ella vivía en la Escuela y en la caritativa o en la relación con sus amigos, entraba en su clase, en su ambiente (aunque no tenía a nadie del movimiento allí), y también en su familia. La primera vez que fui a su casa y conocí a sus padres, y la vi tocar el piano me di cuenta de dónde le venía ese ser tan distinguida.
Recuerdo que el 20 de mayo de 2001, me imagino que planteándose el dilema de qué estudiar o hacer en el futuro, me preguntó en la Escuela de comunidad: ¿Qué es lo que Dios quiere de mi? Yo me quedé estupefacto y no sé ni qué le respondí. Casi nadie a esa edad se plantea esa pregunta y mucho menos en relación con la carrera que quiere estudiar, porque para la gente Dios no tiene nada que ver con los estudios o el futuro profesional; sin embargo, para ella, sí. Recuerdo que había entendido también que la relación con Jesús coincidía con la relación con estos amigos y que esto era para siempre. Después de la salida de estudio al pantano de el Atazar hablaba en términos muy claros sobre lo que era la amistad y lo que era la certeza de que Cristo estaba a su lado: «Jesús está a mi lado y me dice a través de vosotros: “Yo soy tu amigo y no te voy a dejar”. Un amigo que me comprende, que me sigue a todas partes».
Estas Navidades también tuve la suerte de pasear a solas con ella. Siempre combatiendo su enfermedad, pero también siempre enamorada de Jesús y con la misma madurez y la misma dulzura. Ahora he entendido por qué Gloria me caía tan bien, por qué el tiempo con Gloria era tiempo “productivo”, y es porque ella estaba totalmente atraída por Cristo.
Ahora, Gloria, estás con tu amigo Jesús. Nos has ganado. Él te ha elegido primero, antes que a nosotros, para estar cara a cara frente a Él, para disfrutar de su Gloria. Tú, que has sido un dulce ángel en la tierra, ahora que también lo eres en el cielo, intercede ante la Virgen María por nosotros.
Pepe Rodelgo, San Juan de Puerto Rico

 
 

Créditos / © Asociación Cultural Huellas, c/ Luis de Salazar, 9, local 4. 28002 Madrid. Tel.: 915231404 / © Fraternità di Comunione e Liberazione para los textos de Luigi Giussani y Julián Carrón

Vuelve al inicio de página