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Huellas N.07, Julio/Agosto 2024

RUTAS

«Lo real jamás debería de ocultarse»

Ignacio A. O'Dogherty

Un libro para «todos los que se ahogan bajo este clima de sospecha» que domina en un mundo polarizado. Hablamos con Jean Birnbaum sobre una de las lecturas de este verano

El director del suplemento cultural Le Monde des livres, Jean Birnbaum, hace una defensa del matiz como virtud en tiempos de polarización política en su nuevo libro, El coraje del matiz (Ediciones Encuentro). En él se detiene en el legado de algunas personalidades destacadas del siglo XX como Arendt, Orwell, Camus, Tillion o Bernanos para reivindicar la libertad del juicio sobre la realidad frente a la reducción propia de las ideologías.

Usted ha escrito El coraje del matiz movido por una necesidad personal. ¿Cuál era?
Este texto no parte de una búsqueda teórica sino de un sentimiento de opresión. «Nos asfixiamos entre gente que cree tener absolutamente razón», decía Albert Camus y hoy, en los debates públicos o las redes sociales, el enfrentamiento ha sustituido a la discusión, la mala fe responde a la mala fe; en todas partes se nos invita a elegir un bando. Escribiendo el libro he querido tratar de encontrar un poco de aire y tener como un gesto de cariño fraterno para todas las mujeres y los hombres que se ahogan bajo este clima de sospecha.

¿A qué nos referimos cuando nos invita a vivir desde el matiz?
Lo principal, para mí, es renunciar al prejuicio según el cual el matiz está del lado de la ingenuidad, de la tibieza o de la impotencia. Como diría Ronald Barthes, vivir según el matiz no implica renunciar a la decisión o al compromiso, sino considerar que estos se llevan a cabo de manera más justa y eficaz cuando describimos la realidad en su complejidad, con sus contradicciones. Vivir según el matiz es sustraerse al discurso de la arrogancia, la intimidación y la mala fe. ¡Es empezar a desconfiar de uno mismo! Negarse día tras día a ver el mundo en blanco y negro, incluso dejar de enemistarse con los fanáticos de todos los colores.

En el libro usted junta a un grupo de escritores del siglo XX como Camus, Arendt, Bernanos, Orwell o Barthes y descubre una especie de fraternidad real entre ellos ligada a su honestidad intelectual. ¿Tiene el matiz entonces una relación necesaria con la amistad?
Sí, yo estoy convencido de que en los periodos de violencia como este que vivimos, donde los escenarios políticos y mediáticos dificultan una palabra espontánea, sincera, con su propia fuerza y también con sus defectos, la valentía del matiz encuentra su amparo en relaciones personales, en particular, en relaciones de amistad. Los autores que cito tienen eso en común. Todos cuentan con sus amigos para decirles las cosas, para regalarles una tierna confrontación esa franqueza que ayuda a ver lo que hay que ver, a decir lo que hay que decir, en definitiva, a luchar contra la propia estupidez.

¿Por qué cree usted que parece hoy especialmente difícil no considerar al adversario político como un enemigo?
Es un punto central que el propio Orwell experimentó tan bien durante la época de la guerra civil española. Alistado en las milicias revolucionarias, vio la solidaridad de la que eran capaces sus camaradas pero también las mentiras y crímenes desde su bando, la izquierda antifranquista: la propaganda sangrienta, el asesinato de los disidentes… En sus escritos emerge una lección para nuestro tiempo: si quieres que tu combate sea justo y libre, portador de una auténtica esperanza, debes ser capaz de reconocer que el adversario, incluso el enemigo, puede tener razón en algún punto. Sobre todo, debes rechazar el chantaje ideológico. Esto es algo que retorna especialmente en nuestros días y que te manda callar acusándote de “hacerle el juego” al enemigo. Lo real jamás debería de ocultarse. Ninguna verdad debería de disfrazarse bajo el pretexto de que uno le “hace el juego” al enemigo de tal o cual ideología.

Se refiere también a George Bernanos y a su provocadora reflexión sobre la mediocridad como un factor del envilecimiento social, ¿qué quería decir?
A su modo y en tanto que cristiano, Bernanos es un gran psicoanalista. Sondea nuestra oscuridad interior, nuestras malas pulsiones, eso que él denomina «las aguas estancadas y podridas del alma». En su escritura, la mediocridad no es una debilidad, es una fuerza espiritual que conduce al mundo. En ella se mezcla la impertinencia moral, un odio astuto y una paciente ceguera. La mediocridad coincide con él mismo, se solidariza con sus prejuicios y supone un placer del que resulta difícil privarse… Si Bernanos ha podido pensar contra él mismo durante la guerra de España, si ha tenido como Orwell el coraje de criticar a su propio bando (monárquico, en este caso), es porque sabía que uno nunca desconfía suficientemente de uno mismo. Frustrar nuestras propias cobardías es una tarea cotidiana.

Las elecciones europeas en Francia muestran un paradigma que nos sobrepasa. La respuesta siempre se debate entre una política de reacción o un mantenimiento de las políticas actuales. ¿Cuál es su percepción del porvenir de Francia tras estas elecciones europeas y las próximas generales?
Hoy la escena política francesa está devastada por cálculos a corto plazo, la agresividad ideológica y la mala fe partidista. Ahora bien, es justo en los periodos de peligro, cuando nos situamos al borde del precipicio, cuando ponderamos la urgencia de hacer justicia al matiz como método y como virtud. Tras la publicación de mi libro he participado en decenas de debates con públicos de sensibilidades diversas. En todas partes me he encontrado a mujeres y hombres asfixiados por el ambiente actual. A menudo se sienten solos, no saben a qué grupo dirigirse, pero existen y forman entre ellos una especie de solidaridad. Esta fraternidad subterránea del matiz no tiene partido, pero tiene porvenir. Si logramos escapar de lo peor, será gracias a la coalición de mujeres y hombres de buena voluntad que, más allá de sus resquemores o sensibilidades, se reúnen en torno a una misma evidencia: cuando todo parece entregarnos a la violencia, no hay nada más radical que el matiz.

 
 

Créditos / © Asociación Cultural Huellas, c/ Luis de Salazar, 9, local 4. 28002 Madrid. Tel.: 915231404 / © Fraternità di Comunione e Liberazione para los textos de Luigi Giussani y Julián Carrón

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