Va al contenido

Huellas N.10, Noviembre 2021

LA HISTORIA

Pegados a la realidad

«La esperanza es un horizonte que no podemos describir y que, sin embargo, permite la vida, la confianza; ir asumiendo cada día las alegrías y las tristezas». Es una afirmación que hizo el filósofo Josep Maria Esquirol en el encuentro que mantuvo con el rector de San Dámaso, Javier Prades, en el acto central de EncuentroMadrid 2021, "Más allá del optimismo, la esperanza".
Ese horizonte tan difícil de describir es, sin embargo, el que quería poner delante de la sociedad madrileña EncuentroMadrid. A través de los encuentros, conciertos y la exposición se puso de manifiesto durante todo el fin de semana que la esperanza no puede estar separada de la realidad. Lo señalaba el escritor J. Á. González Sainz en el último encuentro de la edición citando a María Zambrano: «la esperanza es la forma más adecuada para tratar con el tiempo y también es un puente parado con un primer paso: aceptar la realidad como es».
Lo han testimoniado los jóvenes que trabajan con inmigrantes en la ONG CESAL, una de ellas, Clara G., decía: «yo puedo acompañar porque he sido acompañada antes. Y por eso puedo decir que hay que mirar las heridas: porque solo mirándolas acompañados podemos crecer, extraer un aprendizaje de ellas».
También en el recorrido humano del filósofo francés Fabrice Hadjadj, que explicó que tiene nueve hijos «porque, aunque todo fuera destruido, existe la perspectiva de la vida eterna, del reino de Dios. Nuestros trabajos pueden parecer vanos porque les acecha la muerte, pero los gestos de amor son eternos».
Otro testimonio radical es el de los cristianos perseguidos, como relató monseñor Pierbattista Pizzaballa, patriarca latino de Jerusalén: «La esperanza se funda sobre la fe. Fe, esperanza y caridad van siempre juntas. La esperanza se basa siempre en la fe, la fe en Dios, la fe del hombre, una fe que es la certeza de que hay una presencia que ha cambiado el mundo».
Por su parte, Icíar Bollaín, directora de cine, habló sobre la sorpresa que fue para ella conocer la historia de Maixabel, que ha llevado recientemente a la gran pantalla, por la honda humanidad que subyace en esa historia. Maixabel es una mujer muy pegada a la realidad, con una concepción del ser humano descomunal, con una forma de estar en el mundo en la que practica aquello en lo que cree y que junto con Ibón –uno de los asesinos de su marido– miran al futuro con esperanza.
Por retomar el diálogo en torno al lema, los dos ponentes se preguntaban cómo hacer frente a las heridas del mal. Prades sugería ir al encuentro de testigos, «presencias que son excedencia de bien, de sentido, reconocibles, presentes, cercanas, que me ponen ante los ojos ese bien, ese plus de libertad que quiero y no tengo; de vida que, en un momento en que no veo mucho, se me presenta». Se trata del encuentro con alguien que «pone ante mí lo deseable y, por eso, me da esperanza», a la vez que «despierta el deseo de un reencuentro (...) Eso permite vivir con esperanza. Siento la responsabilidad de cuidar esto: reconocer y seguir a testigos de la vida buena». Por su parte, Esquirol advertía que «en los temas más graves, como la esperanza o el mal, ocurre algo paradójico: hay un discurso teórico, se puede reflexionar sobre ello, pero las mejores reflexiones son las que se subordinan al testimonio, a lo concreto».
Muestra de ello es el recorrido que hicieron Ana Iris Simón y Antonio García Maldonado, lúcidos observadores de nuestro tiempo. Ante la pregunta “¿Hay esperanza para nuestra sociedad?”, él respondía: «La idea del mundo moderno es que la esperanza es consecuencia del conocer, del saber medir, del saber interpretar. Pero el signo de los tiempos es que la esperanza reside en la sorpresa, en el misterio como espera».
Y lo que no deja de sorprender nunca es la gratuidad de los voluntarios que, a pesar de las circunstancias especiales, se han convertido un año más en el corazón de EncuentroMadrid.

 
 

Créditos / © Asociación Cultural Huellas, c/ Luis de Salazar, 9, local 4. 28002 Madrid. Tel.: 915231404 / © Fraternità di Comunione e Liberazione para los textos de Luigi Giussani y Julián Carrón

Vuelve al inicio de página