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Huellas N.5, Mayo 2007

PRIMER PLANO - Obediencia es...

Vocación

a cargo de Paola Bergamini

El padre Sergio Massalongo, monje benedictino, reflexiona sobre una palabra clave de la Regla de san Benito. «La obediencia es la forma afectiva de adhesión a Cristo a través de lo que la realidad me indica»

Desde hace treinta años el padre Sergio vive en el convento benedictino de la Cascinazza, a las puertas de Milán. Cada momento de su jornada está jalonado por la Regla que hace mil quinientos años escribió san Benito para sus monjes. ¿Qué quiere decir vivir la obediencia?
La idea que subyace a la obediencia es la vida como vocación: cada hombre va en busca de su propio cumplimiento humano, de aquello para lo que está llamado a vivir. También para mí ha sido así. Yo buscaba de mil maneras la respuesta a mi necesidad humana, hasta que en un momento dado conocí el movimiento y, con ello, a Jesucristo. Con el tiempo, la realidad me fue indicando los signos de mi vocación. Y yo seguí, obedecí. Pero esto vale para todos.

¿En qué sentido?
Me explico. La experiencia del movimiento supuso para mí el encuentro con algo fascinante. Nadie me pidió nunca: «Debes seguir esto», pero yo pensé: «¡Esto no quiero perderlo!». Desde aquel día, y durante mis treinta años de vida monástica, la obediencia ha significado mirar las cosas y las personas dentro de esa relación que me constituye. Es decir, cumplir la voluntad del Señor que se manifiesta a través de los signos, de la forma en que él se presenta. Para mí es el monasterio, para otros el matrimonio. Se puede vivir cincuenta años en un monasterio de modo completamente formal, al igual que se puede vivir el matrimonio tolerándose mutuamente. En el fondo es una cuestión afectiva.

¿Puedes explicarte mejor?
Lo primero que se te pide en la relación con Cristo es el abandono, abandonarse uno mismo en las manos de otro. Este abandono comporta el sacrificio de la propia medida. Pero este sacrificio es un acto de amor, porque en lo que hago afirmo en última instancia a Otro, no a mí mismo. La obediencia se convierte en el mayor gesto de amor a la realidad. Más aún, la obediencia es la forma afectiva de adhesión a Cristo a través de lo que la realidad indica. Por eso es posible tener creatividad e incidir en la realidad concreta. Basta con pensar en las obras geniales que ha creado la orden benedictina a lo largo de la historia. Me viene a la cabeza la exposición que hicimos para el Meeting en 2006. Decidimos hacerla por obediencia, y eso nos brindó la oportunidad de volver a afirmar por qué vale la pena vivir. ¡Volvemos a la vocación!

 
 

Créditos / © Asociación Cultural Huellas, c/ Luis de Salazar, 9, local 4. 28002 Madrid. Tel.: 915231404 / © Fraternità di Comunione e Liberazione para los textos de Luigi Giussani y Julián Carrón

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