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Huellas N.04, Abril 1994

VIDA DE CL

Los chicos de Bucarest

Stefania Ragusa

Hacer el Movimiento. Compartir y vivir una amistad. He aquí cómo florece, en medio de un durísimo contexto, la comunidad de Rumanía, que nos pide acogida

Antonia no tiene nece­sidad de saber por las estadísticas lo difícil que es salir adelante en Rumanía. «Nuestra situación económica cada día se hace
más desesperada», escribe, «la inflación ha llegado al 320% en el último año y los sueldos son siempre los mismos. Duran la primera semana de mes y luego ya no sabes qué hacer, qué comer... ». Según un reportaje publicado en el pasado enero por la Unicef, la mitad de la población rumana (el doble, respecto a 1989) vive por debajo del límite mínimo de pobreza, con una renta mensual entre los 35 y los 45 mil leus (entre las 4.000 y 5.000 pesetas). La tasa de mortalidad infantil (24 por mil) es, después de la de Albania, la más alta de Europa.
A finales de 1993, las reservas finan­cieras del Estado eran apenas supe­riores al equivalen­te de un mes de importaciones.
Sin embargo, en un contexto así, de miseria ilimitada, Joan nos escribe: «Puedo decir que antes de conocer el Movimiento creía que mi destino era el trabajo de profe­sor que hacía para poder vivir». Deje­mos de lado los errores de sintaxis, puntuación, mayúsculas del italiano de nuestro amigo de Turda, dado que, en estos casos, incluso la imperfección lingüística (por otra parte, más que justi­ficada) sirve para acercamos a la fres­cura de una experiencia: «Ahora creo que mi destino es este nuevo trabajo en el cual he descubierto algo nuevo: he visto que las cosas maravillosas para mi felicidad y para la felicidad de los que me rodean se pueden hacer con sacrificios, con la renun­cia a menudo de ti mismo, con el dar algo a Otro. Así también lo hacen mis amigos que renuncian a un día de descanso des­pués de una semana de trabajo y vie­nen cada sábado a trabajar con nues­tros niños».
Volved a leer la separata de El Sentido de la caritativa, el primer abc del Movimiento: «Ante todo nuestra naturaleza produce la exi­gencia de interesarnos por los demás... Pero Cristo nos ha hecho comprender la razón profunda de todo esto al desvelarnos la ley última del ser y de la vida, que es la cari­dad». Joan, sus amigos, los niños, una compañía. Joan decide sobre la for­mación y los pape­les que desempeña cada uno: «Ellos son: el padre Elías, catecismo; Maria Marcu, catecismo; Tatiana Calina, escuela de comuni­dad de bachilleres; Alexandru Pintilie, la lengua italiana; Simona Pirosca, la lengua italiana; Maria Dragusin, música. Y desde luego, no podemos olvidar a Angela Nae, la administradora y tesorera, que nos asegura cada sábado los zumos, la fruta, los dulces, el té cuando hace frío, para 150 niños».
Música y zumos ya son una res­puesta a la propaganda denigrante en las confrontaciones con la Iglesia, recientemente denunciada por mon­señor Vasile Hossu, obispo de Ora­dea: «En Rumanía actualmente se está llevando a cabo un claro intento de desacreditar a la Iglesia y, en par­ticular, a la Iglesia católica, presen­tándola como un residuo del pasado que no tiene ya nada que decir ante la vida y ante los problemas del presen­te». Ha habido un encuentro organi­zado por la asociación Familias para la Acogida, es decir los amigos que están ofreciendo más tiempo, genero­sidad y ayuda material al desarrollo de la experiencia de fe y de Movi­miento en Rumanía. La pequeña comunidad de Cl de Turda, que con­taba en sus comienzos con 4 perso­nas, ahora acoge a más de 30 adultos y otras 150 personas entre niños y adolescentes. En Bucarest la comuni­dad, formada por adultos, universita­rios y niños, ha sido reconocida con estima incluso por el Nuncio apostó­lico. Un florecimiento inesperado, originado por el trato recíproco y fre­cuente de adultos rumanos e italianos y hecha expresiva por un gesto tan simple como lleno de significado: la hospitalidad ofrecida por familias ita­lianas del Movimiento a niños ruma­nos que forman parte de la compañía descrita antes por Joan.
«Ha sido muy importante el gesto gratuito de hospitalidad en verano», decía monseñor Hossu en la ya cita­da intervención, «porque ha sido el signo de la actualidad de una vida y de una presencia de Iglesia. Mucha gente ha quedado sorprendida y hay quien ha vuelto a acercarse a la Igle­sia con una estima nueva».
Las familias de los niños han empezado a formar parte de la vida de Cl en Rumanía hasta el punto de participar en el fondo común, al que cada uno contribuye libremente con lo poco que puede, para ayudar así a huérfanos y a viejos, y para organi­zar excursiones y fiestas y para com­prar zumos y fruta. Y «el té, cuando hace frío, para 150 niños».

LA ACOGIDA DE ESTE AÑO
Por primera vez los niños de nuestros amigos de las comunidades rumanas fueron hospedados en Italia en 1991. Una experiencia que ha contribuido a dar al Movimiento de Rumanía confianza y un horizonte de seguridad en el camino. Ahora, entre los estudiantes de los institutos de bachillerato, también se ha iniciado la experiencia de Gioventú Studentesca, que continúa encontrando muchos chicos (unos 50 sólo en Turda) entre los 15 y los 18 años.
Por eso la propuesta de acogida de este año, que dirigimos a todas las familias del movimiento, quiere privilegiar justamente a estos jóvenes de edad más consciente. Se trata de alrededor de 250 chicos que serán acompañados por una treintena de adultos, algunos de los cuales ya inscritos en la Fraternidad. Piden hospitalidad en las familias del Movimiento en el período comprendido entre el 20 de julio y finales de agosto. Los responsables nacionales de Gioventú studentesca y la asociación Familias para la Acogida están intentando organizar una semana de vacaciones a finales de julio, en la que pueden participar unos 50 estudiantes rumanos junto a los bachilleres italianos.
El Sentido de la caritativa nos ha enseñado: «La caridad es ley del ser y es anterior a cualquier simpatía y conmoción. Por eso el obrar por los demás es algo neto y puede hacerse incluso privado de entusiasmo. Podría perfectamente no producirse ningún resultado "concreto", como se suele decir. Para nosotros la única actitud "concreta" es la atención a la persona, la consideración de la persona, es decir, el amor»
Para señalar las eventuales disponibilidades es posible contactar todos los miércoles por la tarde desde las 6 hasta las 7.30, con la secretaría «Ayudas a Rumanía» en el teléfono de Milán 02-58317381

 
 

Créditos / © Asociación Cultural Huellas, c/ Luis de Salazar, 9, local 4. 28002 Madrid. Tel.: 915231404 / © Fraternità di Comunione e Liberazione para los textos de Luigi Giussani y Julián Carrón

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