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Huellas N.8, Septiembre 2007

CL - Heridos por la belleza

Compartiendo con sencillez la vida

Jesús Rivera Torres

Del 7 al 15 de julio unos 120 bachilleres y 30 adultos en un campamento en los Picos de Europa. ¡De lo mejor de nuestra historia!

¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo entero si se pierde a sí mismo? Esta ha sido la principal provocación que hemos compartido en el campamento de Picos de Europa unos 120 bachilleres y 30 adultos. Y ha sido la misma para todos: tanto unos como otros, volvíamos con el corazón agradecido tras más de una semana compartiendo con sencillez la vida. ¿Cómo puede ser que la novedad no provenga de hacer algo diferente?

Responde María
En los días de campamento se viven, al igual que en la vida, también momentos de dificultad que no son nada exóticos a priori, como sucede en la marcha. María, que vino por primera vez desde Soria, lo explica así: «Aquí es diferente a otros campamentos. Todo está envuelto en un ambiente claro que hace que tengamos algo en común, algo que me hace saber que estas relaciones que hemos empezado aquí no se acabarán. Mañana cuando nos despidamos, sabré que he encontrado unas verdaderas amigas con las que podré contar siempre que quiera y que han sido un verdadero regalo para mí (..) El día de la marcha también fue muy especial. Al principio no entendía muy bien por qué se hacía algo así: me parecía un sufrimiento innecesario y sin ninguna finalidad. Cuando empezamos a andar yo pensaba que no podría hacerlo, pero poco a poco, según íbamos avanzando, me sentí muy arropada. Gracias a la ayuda de los amigos pude llegar hasta el final y entonces me pregunté: “Si gracias a ellos he conseguido superar los obstáculos de una marcha, ¿por qué no también los de toda mi vida?”». De hecho, una vez de regreso a Soria, sus padres se sorprendieron de la iniciativa de María, que comenzó a ayudar con la contabilidad en la empresa familiar durante su tiempo libre por las mañanas.

Nada queda fuera
Lo que tiene la grandeza de hacer que nuestra vida cambie conforme a los deseos de nuestro corazón tiene un rostro concreto, lleva el nombre de Jesucristo. Muchos de los chavales que han llegado por primera vez comienzan a intuirlo con certeza; no a partir de discursos, sino de hechos que se fueron viviendo durante esos días y de vidas cambiadas por el Señor, como testimoniaron Vito y Uña. Nada queda fuera de esta amistad: ni el dolor por una enfermedad, ni la dificultad del estudio. Aurelio, de Canarias, después de escuchar el testimonio de José Antonio comentaba: «Ahora entiendo lo que he escuchado en la Escuela de comunidad todo este año; veo que Cristo tiene que ver con todo, que tiene que ver también con el estudio». Su madre nos ha contado que este verano no ha tenido que mandarlo a la academia, que se ha sentado él solo a estudiar y ha cambiado su modo de estar en casa. Aurelio, además, me decía: «Lo que más me sorprende es la unidad y la amistad entre nosotros; yo no conocía a nadie y desde el principio he podido hablar con todos, y de cosas serias de la vida».

La marcha y el canto
Uno de los gestos más llamativos para todos, también para los que nos encontraban por la montaña en los días de la marcha, ha sido el modo de cantar juntos. O el modo de caminar siguiendo las indicaciones de Nacho o Pepe. Pero todo esto no surge de una genialidad programada de antemano, sino de la conciencia de lo que nos une y que se veía en los juegos, las comidas, los actos por la noche en los que se nos enseñaba a juzgar la realidad mediante el cine, la música o los acontecimientos de la historia. Una unidad vivida entre los mayores a la hora de estar juntos y de hacer una propuesta a los chicos, y también una unidad entre los propios chavales. «Lo que empieza, acaba», repite un estribillo de una canción de Amaral. La certeza de lo que se ha vivido en Picos no acabó el 15 de julio, sino que continúa una vez que va comenzando el curso en cada una de nuestras comunidades. Leandro, de Barcelona, lo sabe: «Como dijo Pablo en una misa, lo importante es saber que lo que ha sucedido en el campamento es un punto de partida en nuestras vidas. (..) Yo soy muy consciente de que puedo volverme a equivocar en cualquier momento, pero a pesar de ello no creo que nada pueda negar lo que aquí ha sucedido y lo que sucede cada día en Barcelona a través de personas concretas. Por ello, otra cosa que me ha sorprendido son las Misas que se han celebrado. No solo porque hablen de mí, sino porque me hablan de momentos y personas concretas, me recuerdan a aquella clase de Miquel, o al momento en que conocí a Nachito, o cuando fui por primera vez junto a Malote y otros amigos a la caritativa a las barranquillas. El mismo testimonio de Uña, del que Pancho subrayó la importancia de que haya un hilo conductor que siempre te permita volver a empezar, me recordó mi propia experiencia, mi propio hilo, que comenzó un día concreto y aún no se cortado. (...) Por tanto, salgo de aquí con la certeza de que existe un lugar que siempre me espera, y que me permite comenzar de nuevo».

 
 

Créditos / © Asociación Cultural Huellas, c/ Luis de Salazar, 9, local 4. 28002 Madrid. Tel.: 915231404 / © Fraternità di Comunione e Liberazione para los textos de Luigi Giussani y Julián Carrón

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