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Huellas N.7, Julio/Agosto 2016

BREVES

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TREINTA AÑOS DE UN “SÍ” PRONUNCIADO EN PRIMERA PERSONA.
«Id por todo el mundo a llevar la verdad, la belleza y la paz que se encuentran en Cristo Redentor», dijo Juan Pablo II en 1984 a los jóvenes de CL. Para responder a aquel mandato, nació también la Fraternidad sacerdotal de misioneros de San Carlos Borromeo. El sábado 25 de junio, en su trigésimo aniversario, eran doce, diez sacerdotes y dos diáconos, en la basílica de San Juan de Letrán, ordenados por monseñor Massimo Camisasca, obispo de Reggio Emilia-Guastalla, que se suman a los 133 sacerdotes de la Fraternidad presentes en 17 países. «Dios os buscó primero y en Él lo habéis encontrado todo», dijo Camisasca en la homilía. «Pido para cada uno de vosotros la gracia que el Papa Francisco ha invocado para cada sacerdote en la celebración jubilar del 2 de junio, que es la de “llegar a ser sacerdotes dispuestos cada vez más a recibir y ofrecer misericordia”», fue el deseo de Julián Carrón.

 
 

Créditos / © Asociación Cultural Huellas, c/ Luis de Salazar, 9, local 4. 28002 Madrid. Tel.: 915231404 / © Fraternità di Comunione e Liberazione para los textos de Luigi Giussani y Julián Carrón

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