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Huellas N.4, Abril 2016

PRIMER PLANO

El testigo. «Lo que he visto en esos rostros»

Alberto Savorana

El autor de la biografía de don Giussani narra su “primera vez” en el ARAL. Una serie de encuentros sorprendentes

En Sâo Paulo he encontrado un pueblo generado por el corazón de don Giussani y ahora acompañado por Carrón. Al recorrer los pasos de la vida de don Giussani, me topé con «cierto encuentro» de 1961 que fijó su mirada en Brasil y que siguió con tenacidad. Hoy el fruto de aquella fidelidad son las decenas de comunidades repartidas por todo el continente.
He conocido personas para las que el movimiento ha supuesto una liberación y para las cuales seguir no es una opción, sino la condición necesaria para vivir. He visto rostros llenos de alegría. Nada de lamentos sino hombres y mujeres que asumen las circunstancias que Dios les da. Por ejemplo, una universitaria venezolana que, ante la alternativa entre huir al extranjero y quedarse, decide terminar sus estudios para ofrecer una contribución a su gente. La dificultad no es un obstáculo insalvable. Un padre de familia, en una situación donde falta todo, desde el jabón hasta el papel higiénico, ahorra durante meses para permitir a sus hijas ir al Meeting de Rímini para que puedan conocerlo.
He descubierto personas libres porque están ligadas solo a Cristo. Entre ellas, los amigos cubanos, con una mirada positiva que rompe el muro de las contraposiciones. O los argentinos, que con la exposición sobre el Bicentenario de la Independencia han expresado una posición tan original que se ha reabierto un diálogo entre y con las antiguas facciones de los militares y los montoneros.
He conocido gente que no tiene tiempo que perder: en los diálogos las preguntas iban a lo esencial, dictadas por la urgencia de vivir.
También la presentación pública de Luigi Giussani. Su vida me ha sorprendido. A diez mil kilómetros de casa, disfrutando de la compañía de Julián de la Morena, he visto personas deseosas de comunicar a todos el origen de su historia. Del mismo modo, me han sorprendido los ponentes, para los que don Giussani es casi un desconocido y que han hablado de él como de una persona muy querida. En Asunción, el productor de televisión Bruno Masi ha declarado que este libro le ha explicado el origen de aquello de lo que le hablaban sus hermanas contagiadas por una “fiebre de vida”. El procurador general de Paraguay, Roberto Moreno, ha descrito su encuentro con una persona de carne y hueso, para quien el cristianismo no es una doctrina sino un acontecimiento. En Buenos Aires, el filósofo Carlos Hoevel ha hablado de don Giussani como en camino hacia la fuente utilizando el método de la experiencia; y cuando su hija le preguntó qué estaba leyendo le respondió: una novela de aventuras, pasión y amor con final feliz.
Todo esto y mucho más he aprendido en este viaje, donde en los años noventa un entonces cardenal Jorge Mario Bergoglio hablaba de don Giussani recordando «el bien que este hombre me hizo a mí y a mi vida sacerdotal a través de la lectura de sus libros y de sus artículos», declarando que «su pensamiento es profundamente humano y llega hasta lo más íntimo del anhelo del hombre», incluso hasta la martirizada Haití, donde una monja testimonia a todos que se puede vivir como Jesús.

 
 

Créditos / © Asociación Cultural Huellas, c/ Luis de Salazar, 9, local 4. 28002 Madrid. Tel.: 915231404 / © Fraternità di Comunione e Liberazione para los textos de Luigi Giussani y Julián Carrón

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