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Huellas N.5, Mayo 2015

BREVES

Cartas

a cargo de Carmen Giussani

DESDE UN ATEISMO FÍSICO, AL ABRAZO DE LA MISERICORDIA
Hace más o menos once años desde mi conversión. El pasado sábado 7 de marzo acudí junto con mi familia, a la llamada que el Papa Francisco había hecho a la Fraternidad de Comunión y Liberación. El inicio se ha renovado y ha crecido en la Plaza de San Pedro desde el primer abrazo de Cristo a mi nada temerosa. Mi ateísmo era físico, no sé cómo explicarlo mejor, fruto de la educación del mundo, de la mentalidad dominante. No era ideológico, era fruto de mi experiencia hasta los 30 años, un mundo en el que Dios no se nombra, el hombre parece haber conseguido con sus fuerzas librarse de Su poder consiguiendo avances técnicos y científicos que le hacen pensar que él mismo es Dios, él mismo se hace así, y en eso consistía mi ateísmo; no hay más que lo que ves, que aquello que puedes hacer y conseguir con tus propias fuerzas y yo me veía impotente. El ateísmo te hace impotente porque te deja desnudo con tus fuerzas, una nada que se lleva el viento. A una persona con esa conciencia, le puede la vida del miedo que le entra ante la inmensidad del universo y la idea de la nada: «Y después de la vida, ¿qué?». «Qué absurdo y terrorífico venir al mundo, si después no hay nada…». Pero la nada, no existe. Esto lo afirmo yo hoy ante cualquiera, lo grito hoy en donde haga falta y lo pruebo con mi vida. Renacer: se puede nacer de nuevo siendo viejo. Hace ocho años, el Señor me abrazó y me rescató de aquel infierno, a través de una persona que vive de Él y que, entre otras muchas cosas, me invitó a otra llamada, entonces del Papa Benedicto XVI, a la fraternidad de CL. En aquel momento, creo que 2007, fui con mi marido al mismo sitio en el que hoy disfruto del Papa Francisco. Hoy miro hacia atrás y veo el camino recorrido hasta este 10 de marzo de 2015 y compruebo con alegría infinita que la Misericordia de Cristo es lo más potente que puede experimentar una persona. Los testigos son lo más importante que tiene la Iglesia, testigos como san Pedro que nos llama a su casa en aquella plaza, como don Giussani, quien me sigue explicando cada día cómo y para qué estoy hecha, como esa mujer arrolladora que me abrazó en el trabajo y me invitó a seguir a Aquel que me hace y a la que he vuelto a abrazar en esa Plaza donde el Santo Padre nos ha dicho que el centro es Jesucristo, que es el camino, la verdad y la vida que hoy para mí se traduce también en el camino de la Comunión que me lleva a la Liberación.
Rosa, Madrid (España)

BASTA UN INSTANTE
En la última Escuela de comunidad abordábamos el humanismo y su influencia sobre la mentalidad moderna: «El humanista no está contra Dios, pero el interés por el que vale la pena vivir ya no tiene que ver con Dios, puesto que ya no es en Dios donde se unifican deseos y juicios». Mientras lo leía, me veía muy identificada, sobre todo en mi circunstancia laboral. Muchas veces en el trabajo percibo cómo Dios no tiene que ver con lo que hago, con el hecho de estar delante de una computadora trabajando; no veo cómo Él entra hasta allí, en esa circunstancia, y me preguntó cómo es posible alcanzar la unidad de la vida en todo lo que vivo, cómo se relacionan el trabajo que tengo que hacer y mi experiencia de fe. Tiziana contó un hecho que le había pasado esa mañana en la universidad, en el cual se entendía que sólo un instante de conciencia de Él hace que todo sea diferente. Después Stefi comentando el texto dijo que nosotros podemos vivir más la relación con Cristo desde dentro de la relación con la realidad y que cuando nos dejamos tocar por la realidad, esta nos obliga a redescubrir la presencia del Señor. Solo así, en un momento dado, nos reconocemos cambiados. Y finalizó diciendo que quizá sea este el camino para la unidad de la vida. Todas estas cosas se me quedaron rondando en la cabeza. Al día siguiente, en el trabajo, tenía que contestar a un correo, pero no quería hacerlo, porque quien estaba al otro lado es una persona importante, preparada, con muchos conocimientos en programación y páginas webs que yo ignoro y no quería mostrar que no sabía nada de lo que él me estaba planteando sobre la reconstrucción de la página web de la empresa. Sabía que tenía que responder porque era una tarea que me habían asignado, pero no quería enfrentarme a ella. De pronto, me empecé a preguntar si acaso yo solo soy mi ignorancia o soy algo más que eso; intentaba responder y además pensé que esta era la oportunidad de empezar a entender lo que había escuchado en la Escuela de que basta una pizca de tiempo vivido con intensidad, de conciencia de Él, para que todo sea diferente. Y esto me empezó a cambiar. Pensé que a través del correo podía mostrarme como soy. Así pude decir sin miedo que soy inexperta en temas de programación y pedir que me pudieran explicar todo desde cero, porque no tengo los conocimientos suficientes para entender y hacer mi trabajo. La circunstancia era la misma pero yo tenía algo nuevo y me encontré cambiada.
Rita, Quito (Ecuador)

Música
UNA NOVEDAD EN EL GALES BAR
El sábado 18 de abril, fui a un concierto, con ocasión del Otoño Rock, de la banda de rock de mi hijo Héctor, Como vos quieras. Sentada en una de las mesas con los chicos del CLU me preguntaba qué hacía yo en medio de esa nueva generación. Era muy lindo verlos allí, cada uno con sus mochilas cargadas de preocupaciones y dolor, pero deseosos de libertad. ¿Qué es la libertad?, me preguntaba. Mirándolos y disfrutando de su música entendí que ser libre es ser cada vez más uno mismo. Decía en mi interior: cuánta gente se queda con sus prejuicios hacia los jóvenes y solo se fija en sus límites, sin pensar que están necesitados de ser escuchados y acompañados, en definitiva, amados. En una conversación con Marcos Zerbini, Héctor le había dicho que le gusta mucho la música, pero que eso no es rentable. Marcos le contestó que no todo en la vida es plata y que, si le gusta de verdad, siga con la música, pero que debía ser serio con lo que hace. Cuando los vi cantando en el concierto, me di cuenta de que su banda era una novedad para ese ambiente. Las dos bandas anteriores tocaron canciones sin gran contenido, a diferencia de Héctor y su grupo que tienen letras y músicas propias con un significado muy profundo. En el rostro de cada uno de ellos se reflejaba una necesidad de justicia, de verdad, de paz, todas las exigencias de cada corazón humano. El salón se llenó y la gente se acercaba para ver algo diferente, pendiente de cada palabra de las canciones. Evidentemente, llegaron al corazón de algunos que les seguían con curiosidad. Me pregunté cómo, en ese lugar y en ese momento, podía alcanzar la certeza sobre Cristo: Él estaba presente ahí mediante la música, el rock, cada uno de esos jóvenes que creen en Él, que daban lo mejor de sí, con un corazón lleno de esperanza abrigando un mundo mejor. Orgullosa de ellos, me sentí un poco mamá de cada uno: Juanka, Danilo, Fran, Albertito, Juan, Alfredo. Es lindo vivir un instante de pura gracia que permite abrazar algo inusual y desconocido antes. Si no fuera así, Dios permanecería algo lejano. Rezo por estos jóvenes para que con su música puedan anunciar a Cristo libremente en un mundo de tanta violencia.
Antonia, Asunción (Paraguay)

La letra de una de las canciones de
Héctor Esteche Cabrera, de la banda de rock
Como vos quieras, de Asunción.

Laberinto
Hay días y días, que quiero quitarme 
Todo esto,
Pero es  parte de la vida.
Búscale la vuelta a este laberinto
Con ojos bien fijos hacia lo real
Las cosas surgirán puedes quedarte muy
Tranquilo.
Hay que saber cazar no más la onda.
Búscale la vuelta a este laberinto
Con ojos bien fijos hacia lo real.
Y se vendrán cosas mejores, lo sé... 
Lo veo venir, lo estoy sintiendo.
Búscale la vuelta a este laberinto
Con ojos bien fijos hacia lo real.

PODER SER UNO MISMO
Como su propio nombre indica, EncuentroMadrid es un encuentro cultural organizado por el movimiento Comunión y Liberación. Allí se juntaron en el primer fin de semana de mayo cientos y cientos de personas, entre ellas muchísimos jóvenes de entre 16 y 20 años. Ahora bien, ¿qué tuvo de especial? Era un lugar en el que se expresaba la grandeza del hombre a través de multitud de conferencias de distinto tipo: diálogos educativos entre grandes intelectuales, una exposición sobre las Matemáticas, un acto de Literatura y coloquios de bachilleres. Allí se despertaba la conciencia del infinito deseo que tiene el hombre y su profunda insatisfacción. Hasta aquel día yo siempre me había sentido un incomprendido, parecía que nadie a mí alrededor compartía mis inquietudes y que ninguno luchaba contra la tormentosa insatisfacción que yo tanto padecía. Yo deseaba encontrar el sentido de la vida, pero, sobre todo, necesitaba sentirme querido. Estaba harto de ocultar mi verdadera esencia –mis experiencias, mis grandes preguntas, mi infelicidad– ante los demás, por miedo a que no la apreciaran. Por fin, encontré gente que compartía mi insaciable anhelo de felicidad, con las mismas inquietudes que yo. Nunca más estaré sólo en el camino. Ahora la perspectiva es muy diferente: mi deseo de infinito ya no es una maldición, sino el motor de mi vida y la excusa de unión entre tantísimas personas. Fue increíble: la gente me miraba con una sonrisa sincera y una mirada de comprensión y amor. La conciencia de que todos deseamos lo mismo y la necesidad de la ayuda de los demás para hallar el sentido de la vida daba como fruto una total apertura y empatía entre todos los allí presentes. Al fin me sentía amado. Allí mi humanidad emergía sin miedo al “qué dirán” y se me quería tal como yo soy, sin necesidad de ocultarme tras capas falsas. Todo lo contrario: podía sacar a la luz los temas que más me inquietaban, podía hablarles de cualquiera de las experiencias que he vivido y me comprendían perfectamente, porque se sentían identificados con ellas. Ellos también están cansados de la banalidad, de vivir como animales, de tener amigos con los que sólo se puede hacer deporte o hablar de tonterías. Están hartos de las relaciones por interés, de utilizar a las personas como un simple medio para lograr una satisfacción personal y egoísta. Con ellos puedo ser más “yo”, porque mi humanidad emerge en nuestra relación. En esta gente Dios se me ha mostrado; a través de ellos, Cristo manifiesta su amor y comprensión. Deseo que de igual modo que me encontré con Jesús a través de estas personas, así pueda encontrarme con Cristo en mi vida cotidiana para que me rescate de la superficialidad.
Enrique, Torrelodones / Madrid (España)

POESÍA
Publicamos una poesía escrita
después de participar en el Vía
Crucis el pasado Viernes Santo
en Buenos Aires.

A Cristo resucitado
Recónditas entrañas amorosas
de un Ser supremo lacerado,
¡oh buen Jesús!
pastor esclavizado,
por nosotros engendrado
y en una poderosa Cruz clavado.
Cruz de la injusticia y la ignorancia,
levantada al conjuro del odio y el amor,
donde todos un clavo hemos clavado.
Tú, miles de veces sepultado,
devuélvenos la luz de tu mirada,
el destello de tu resurgimiento,
en este mundo atroz y pecador;
en este mundo incomprensible,
parte de tu misterio creador.
Arranca de mi pecho la ponzoña,
que la angustia mute en caridad,
cual reverdecer de brote en el chiquero,
Resurrección en un día sin igual,
esplendor de gloria y santidad
María Luisa Sabajanes

LA VOCACIÓN Y LA SEMANA SANTA
Después de haber conocido el movimiento, hace ya tres años, para mí la Semana Santa ha dejado de ser una simple tradición. Esto me alegra mucho porque me doy cuenta que mi fe se renueva. Este año, vivir este gesto escuchando la música y las lecturas, viendo a mis amigos todos reunidos entorno al mismo acontecimiento, me ayudó a hacer memoria de Aquel que murió por nosotros y ha resucitado. Tengo grabado en mi memoria lo que don Giussani dijo a su amigo Enrico Manfrendini: «Que Dios se haya hecho hombre es algo del otro mundo». Empiezo a entender por qué esto le impactó tanto a don Giussani. Este año, más que nunca, tomé conciencia de lo que es la resurrección de Jesús. Es algo realmente “de otro mundo” que Aquel que murió haya resucitado. El Viernes Santo tuve presente toda la Pasión de Jesús y reconocí que mi deseo de entregar la vida respondiendo a mi vocación no es algo descontado. Le pedí al Señor que me muestre cómo poder servirle a pesar de mi nada, porque quiero servir a Cristo. Sé que con la compañía del movimiento entenderé qué quiere el Señor de mí, estoy cierto de que mi felicidad es servir al Señor, servir a Aquel que lavó los pies a sus discípulos. ¿Por qué la semana Santa ya no es para mí una simple tradición? Porque soy más consciente de que el hecho de hace dos mil años no es un cuento que me han contado, es una realidad que cada día quiero entender más, de la que cada vez quiero estar más cierto. Estoy muy agradecido de tener el deseo de descubrir quién es Cristo, quién es esa Presencia que ha despertado en mi corazón tantos deseos verdaderos y grandes, quiero descubrir quién es ese Cristo que no deja que me conforme con nada.
Diego, Quito (Ecuador)

CRECER EN CERTEZA
Hace unas semanas, almorcé con mis padres en casa, cosa que no sucede muy a menudo, ya que mi papá viaja mucho. Mi padre comentaba que con mi madre se iban a separar. Fue como si me hubiese tropezado con la piedra más grande de mi vida. Podría haber salido corriendo, la verdad lo pensé. Pero me quedé. Me cayeron unas lágrimas, ellos discutieron un poco, luego mi mamá salió a trabajar. Después de un gran silencio debido al peso de esas palabras, mi papá me dice: «El matrimonio es como un negocio, dos personas desean crear algo, se asocian, comienzan un negocio, desean con todo su corazón que funcione, pero en un momento dado el negocio entra en crisis, entonces lo que hay que hacer es terminar el negocio y separarse». Yo de inmediato le respondo que el matrimonio no es eso, no es un negocio, uno se casa con el deseo de que sea para siempre, que las relaciones pasan por ciertas crisis, que hay problemas, pero que son para siempre, no son algo que dura hasta que estalla la guerra… Él me dice que sí, que uno desea eso al principio, pero que este matrimonio no había funcionado. Y que él deseaba ser feliz, tal vez encontrar a otra persona. Estando frente a él me daba cuenta de lo valioso que yo había encontrado, me quede ahí, lo abracé. Quería que supiera que no estaba solo, que había alguien que lo amaba y que no lo dejaría jamás. Que había algo que lo afirmaba incluso en los momentos más dolorosos y difíciles de nuestra vida. Durante muchos años de mi vida, por las peleas de mis padres, tuve miedo a que la historia se repitiera, que a mí me sucediera lo mismo. En esta circunstancia me di cuenta de que el Señor me ha alcanzado, de que él no quita ningún dolor, ni el miedo, pero me permite abrazar a mis padres en una situación que ningún hijo desearía vivir. Todo esto me muestra que en esta circunstancia Cristo se hace aún más presente y concreto en mi vida. ¿Cómo algo tan doloroso puede hacer que esté tan cierta? Es algo de otro mundo. Estoy contenta, me he quedado ahí, delante de una situación que hace unos años atrás me hubiese hecho salir corriendo, querer cambiarlos, incluso odiarlos. En cambio, aquí estoy con deseos de mirar a Cristo aún más. Sé que solo siendo fiel a esta relación podré ser un signo de su presencia para mis padres.
Lissett, Santiago de Chile

EncuentroMadrid
LO MÁS BELLO Y PERDURABLE
Junto a Bea y Andrés, alumnos de la Escuela de Aeronáuticos, asistí a una mesa redonda de título Investigación científica y conocimiento humano: la infinita apertura. Uno de los ponentes era el profesor Juan José Gómez Cadenas, prestigioso investigador del CSIC. Tras una brillante presentación sobre su campo de investigación (Física de neutrinos) haciendo uso de un hermoso grabado de Escher que tesela el plano hiperbólico con ángeles y demonios (a modo de neutrinos y antineutrinos que eventualmente podrían coincidir), al ser preguntado por su experiencia como profesor, dijo: «Con mis alumnos, la mitad del tiempo enseño yo y la otra mitad la paso aprendiendo de ellos. De su frescura y su pasión por todo». Al oírlo, me incorporé en mi asiento. Esa era una intuición que yo tenía hacía tiempo, aunque nunca la había escuchado de forma tan explícita. Precisamente la charla tuvo lugar en el EncuentroMadrid 2015, al que asistí con algunos de mis alumnos y otros profesores amigos, presentando la exposición De uno a infinito: en el corazón de las Matemáticas, un fascinante recorrido por la historia de las Matemáticas, sus protagonistas y su metodología, sus tropiezos con el infinito y su insaciable anhelo de alcanzar certezas. Había estado trabajando en la preparación de la exposición durante meses junto con mis alumnos. Ellos colaboraron en la elaboración de algunos de los paneles así como en el diseño y la construcción de los experimentos que allí se exponían. Fue un trabajo intenso y fructífero, en el que aprendimos y disfrutamos mucho, y durante el que creció mi relación con ellos. Tras tres días de agotador trabajo haciendo de guías de la exposición a un público tan inesperadamente numeroso como sorprendido e interesado, todos estábamos agradecidos por la experiencia. El WhatsApp bullía: «Desde luego que ha sido una ocasión muy buena para exponer a la gente una de nuestras pasiones. El hecho de tener a gente escuchándome hablar sobre eso ha sido único. Me lo he pasado en grande haciendo de guía. Ha valido la pena el trabajo», escribía Sergio; mientras que Marina afirmaba: «La verdad es que ha sido una oportunidad única, yo no dudaría en repetir a pesar del cansancio». Por último, Keyvan decía: «He disfrutado un montón y también he aprendido mucho. Ha sido un placer compartir todo esto con vosotros, y te agradezco que nos animases a participar. Y esto, me da a mí, que es sólo el principio». Quizás lo más bello y perdurable del trabajo de un profesor sea la relación con sus alumnos. Tras leer el catálogo de la exposición, David me escribía: «Me parece genial tu idea de la belleza en las relaciones entre profesores y alumnos y el hermoso vínculo que se puede crear para siempre, que es como el infinito». He de confesar que no sé de dónde nace este extraño afecto, aparentemente injustificado, por mis alumnos. Sin embargo, sé bien que sólo tirándome a la piscina puedo entenderlo, y disfrutarlo, hasta el fondo. El profesor Cadenas nos ha invitado a visitarle en el Laboratorio Subterráneo de Canfranc, dedicado a la investigación de la materia oscura, a lo que mis alumnos han respondido entusiasmados. Ésa bien puede ser nuestra próxima parada al infinito.
Antonio, Madrid (España)

 
 

Créditos / © Asociación Cultural Huellas, c/ Luis de Salazar, 9, local 4. 28002 Madrid. Tel.: 915231404 / © Fraternità di Comunione e Liberazione para los textos de Luigi Giussani y Julián Carrón

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