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Huellas N.9, Octubre 2014

PRIMER PLANO

«La “guerra justa” empieza cuando se intenta evitar»

Mattia Ferraresi

Para Gerard Powers (Notre Dame) el debate en Occidente, también entre muchos católicos, está viciado por la falta de realismo…

«Amenudo sacamos lo que la Iglesia dice sobre la guerra justa, tal vez instrumentalizándolo, solo cuando hay un conflicto inminente». En el país que durante tanto tiempo ha dudado si intervenir o no en Oriente Medio y que ahora ha empezado a bombardear al EI, las observaciones de Gerard Powers, profesor de Catholic peace-building (literalmente, construcción de la paz católica) en el Kroc Institute de la Universidad de Notre Dame, parecen una obviedad. Pero no lo es si tenemos en cuenta que guerra y paz son dimensiones íntimamente ligadas entre sí. La guerra no estalla de forma instantánea. Crece dentro de un contexto. Se nutre de los elementos que encuentra, prolifera, alimenta las chispas que un día se transformarán en un gigantesco incendio.
Powers pone orden en la paradoja de una doctrina de la “guerra justa” utilizada también en tiempos de paz: «Debemos preguntarnos también en tiempos de paz qué estamos haciendo para modificar las condiciones que llevan a una guerra. Este aspecto preventivo forma parte de la idea de la guerra justa. Mientras en Occidente existe la tendencia de no afrontar adecuadamente las situaciones de riesgo, hasta el día en que estalla el conflicto y todos invocan estas o aquellas condiciones para justificar una intervención. No se puede dar un juicio sobre una intervención militar, por ejemplo, sin una hipótesis razonable sobre qué sucedería el día siguiente al cese de las hostilidades. Es lo que sucedió en Iraq en 2003, y ahora vemos las consecuencias de aquel conflicto».
Además, explica el profesor, «hay que recordar que la doctrina de la guerra justa es muy restrictiva, nunca se puede interpretar en sentido permisivo. Siempre se debe partir con un prejuicio negativo sobre el recurso a la fuerza, y proceder en retroceso, porque las consecuencias de una intervención son casi siempre negativas. Hace falta mucho realismo a la hora de considerar y confrontar las consecuencias de la acción y la inacción».

Culpas y compasión. En el debate abierto en EEUU también hay una interpretación más combativa de las indicaciones de la Iglesia en esta materia. Una concepción muy difundida en una parte del catolicismo norteamericano que se mueve por la «necesidad de justicia y no por intentar ir contra la guerra», explica Powers. El jurista católico Robert George, por ejemplo, ha puesto en marcha una recogida de firmas para apoyar una ampliación de la intervención contra el Estado islámico, y precisamente la justicia está en el centro del llamamiento, firmado por decenas de intelectuales católicos, pero también protestantes y hebreos. «No se trata de repartir las culpas», dice el texto, «sino de reconocer que la justicia y la compasión exigen que demos los pasos necesarios para poner fin al genocidio por parte del Estado islámico». El objetivo debe conseguirse «respetando los principios de la guerra justa», pero no puede haber ambigüedad ante el horizonte de la acción: «Nada que no sea la destrucción del Estado Islámico garantizará la protección a largo plazo».
Powers reconoce en este caso los «motivos razonables» para usar «de modo limitado» la fuerza militar, pero recuerda que no todos los instrumentos políticos, diplomáticos y financieros se han utilizado hasta el fondo: «Los mecanismos sancionadores para retirar la financiación a los terroristas se pueden usar mejor, y en este sentido la ONU tiene instrumentos adecuados para intervenir. Sin duda, hace tres años se debería haber hecho mucho más en Siria, pero dejamos que la situación se deteriorara, y ahora en el escenario no se vislumbra una solución militar al conflicto. Y si no es militar, tendrá que ser política: me parece apropiada la insistencia de Obama en la formación de un gobierno inclusivo en Iraq. Se necesita desesperadamente una inyección de legitimidad política para sacar al país de la violencia sectaria».

Los errores del pasado. El Papa Francisco ha dicho claramente que detener una agresión injusta es legítimo, pero que detener no es necesariamente sinónimo de bombardear. ¿Qué le parece? «Desde la Segunda Guerra Mundial, la Iglesia se hizo mucho más prudente sobre el uso de la fuerza, y abandonó el realismo político en nombre del cosmopolitismo. En este caso, quien diga que hay una solución moralmente clara no reconoce la complejidad del problema». ¿Y qué responsabilidad tiene EEUU? «EEUU tiene una gran responsabilidad, y uso esta palabra en su doble significado de culpa y tarea. Culpa en el sentido de que mucho, si bien no todo, de lo que está sucediendo tiene que ver con la invasión de 2003. Pero también tiene una tarea: los errores del pasado no nos evitan el tener que hacer algo para detener la tragedia en acto».


«Le escribo a usted, señor secretario general, y presento ante usted las lágrimas, los sufrimientos y los gritos de desesperación de los cristianos y de las demás minorías religiosas de la amada tierra de Iraq. Al renovar mi llamamiento urgente a la comunidad internacional para que intervenga poniendo fin a la tragedia humanitaria en curso»

Papa Francisco, carta a Ban Ki-moon, 9 agosto 2014

 
 

Créditos / © Asociación Cultural Huellas, c/ Luis de Salazar, 9, local 4. 28002 Madrid. Tel.: 915231404 / © Fraternità di Comunione e Liberazione para los textos de Luigi Giussani y Julián Carrón

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