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Huellas N.6, Junio 2013

BREVES

Ensayos de subsidiariedad
EN BAVIERA SE PUEDE VIVIR CON TRES ORACIONES Y 88 CÉNTIMOS

Giorgio Vittadini*

Fuggerei, el proyecto de vivienda social más antiguo del mundo, ofrece un techo a los pobres de Augsburgo desde el siglo XVI

El apellido alemán Fugger se encuentra hoy en el mundo entero. El miembro más famoso de la familia fue Jakob Fugger (1459-1525), banquero y comerciante en la Europa de su tiempo. En español se le conoce también por el apellido de Fúcar. La red de empresas de Fugger se extendió por gran parte de Europa, de las Indias, de Suramérica y de África. Clientes suyos fueron papas, emperadores como Maximiliano I, Carlos V y Fernando I de Habsburgo, reyes de Alemania, España y Portugal, Inglaterra y Hungría, así como los Medici de Florencia.
Todo esto es conocido. Mucho menos lo es que fue él, católico, quien fundó en Baviera en 1521 la Fuggerei, uno de los primeros ejemplos de edificación de viviendas subsidiaria y popular, que creó viviendas sociales para los pobres de Augsburgo.
Este proyecto, todavía en funcionamiento, cuenta con 147 apartamentos de 60 m² y las condiciones para acceder son las mismas que cuando se fundó: haber vivido al menos dos años en la ciudad, ser de fe católica y ser indigente sin deuda. El alquiler anual de un apartamento sigue siendo el correspondiente a un florín de entonces, es decir, 88 céntimos y tres oraciones diarias por el fundador y su familia. En estos apartamentos, distribuidos en 67 chalets, de óptima calidad, viven actualmente unas 150 personas. Cada chalet se compone de dos viviendas que cuentan cada una con una cocina, un cuarto de estar, un dormitorio y otro pequeño cuarto, un baño, un jardincito y un desván o un diminuto trastero.
La estructura de la Fuggerei refleja la arquitectura de las casas populares venecianas. La disposición en filas paralelas, la división de estas en apartamentos en plantas distintas, la distribución del espacio de manera ordenada y funcional, el sistema de separación de las escaleras: son todos elementos que favorecen una cierta independencia en el interior de la comunidad de vecinos.
El habitante más famoso fue Franz Mozart, bisabuelo del compositor Wolfgang Amadeus. La Fuggerei es una “ciudad en la ciudad”, con su iglesia, sus muros y sus tres puertas. Hasta hoy el complejo se financia casi exclusivamente mediante el patrimonio de la Fundación Fuggerei, con los beneficios derivados de la actividad forestal, el turismo y las propiedades inmobiliarias. La función de la comisión de control y de dirección pertenece en último término al consejo familiar de los Fugger, a modo de cargo honorífico.
La Fuggerei es un ejemplo de obra subsidiaria, popular y solidaria, eficaz en responder a una necesidad concreta, la de tener una casa. En un momento de grave crisis de la construcción, nuestras ciudades están repletas de casas vacías, construidas sin tener en cuenta las necesidades reales y las posibilidades económicas de la gente. Mientras, muchos jóvenes o personas con escasos recursos económicos no logran encontrar una vivienda. La Fuggerei, hoy como entonces, nos pone delante esta obra subsidiaria nacida de un impulso ideal, del que se hizo eco la cooperación social y, actualmente, la vivienda social (social housing), que puede superar los atascos de la vivienda de libre mercado o de protección oficial.
* Presidente de la Fundación para la Subsidiariedad

 
 

Créditos / © Asociación Cultural Huellas, c/ Luis de Salazar, 9, local 4. 28002 Madrid. Tel.: 915231404 / © Fraternità di Comunione e Liberazione para los textos de Luigi Giussani y Julián Carrón

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