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Huellas N.3, Marzo 2013

BREVES

Cartas

a cargo de Carmen Giussani

El gesto del Papa / 1
SE PUEDE VIVIR ASÍ
En una ocasión que nunca he olvidado, Carlo Wolsgruber nos dijo: «Hay que ser suficientemente pobres para vivir sólo de un Amor». Cuando veía a Benedicto XVI salir de su casa en el Vaticano y subir al helicóptero que le llevaría a Castelgandolfo, se me hizo patente: «Este hombre se lleva consigo todo lo que necesita. Es realmente pobre. Se lleva todo aquello de lo que vive: un Amor». Esto es lo que pido para cada uno de nosotros.
Teresa, Madrid (España)

El gesto del Papa / 2
¿EN DÓNDE SE APOYA MI CERTEZA?
Estudio cuarto de Derecho. En cuanto supe la noticia de la renuncia de Benedicto XVI, mi primera reacción fue de profunda turbación. En un contexto de incertidumbre total, veía a la Iglesia como el último baluarte de mi certeza. El gesto del Papa parecía contradecirlo. En un momento de crisis, que va desde la economía a la situación política en el que todo se tambalea, mi imagen de la Iglesia como baluarte que resiste en medio de todas las adversidades se vino abajo. Cuando salió el Comunicado de prensa de CL, pude respirar a pleno pulmón. Disolvió el espejismo que consiste en identificar la solidez de la Iglesia con una imagen meramente exterior. El Papa me devuelve al trabajo que se nos viene pidiendo todo este año. ¿Qué puedo decir yo sobre este hecho? ¿En dónde se apoya mi certeza? Uno puede llegar incluso a renunciar al Pontificado sólo si tiene muy claro en dónde reside su consistencia: es la relación con Cristo, el destino de mi vida, lo que me sostiene y abre de par en par mi deseo.
Martino, Milán (Italia)

El gesto del Papa / 3
SI LA SEMILLA CAE EN LA TIERRA…
La renuncia del Papa ha provocado una serie de hechos que han conmovido a nuestra comunidad. Así lo hemos verificado en la Escuela de comunidad, con una asistencia nutrida, con el regreso de personas que ya no asistían y con nuevas que se adhieren. En otras, ha despertado la nostalgia de volver, la necesidad de decir: «Aquí estoy, yo también». ¿Qué significa? ¿Qué representamos para esas personas? Mientras que para nosotros este momento es un tiempo precioso para madurar en la fe, otros sufren cierta orfandad. Para los que hacemos ese trabajo que un asentimiento de fe personal implica se levantan las preguntas sin parar: ¿A qué nos provoca el Señor con este signo? Mi marido y yo tuvimos la oportunidad de conocer personalmente en una cena al recién electo arzobispo de Monterrey. En esa ocasión le regalamos la revista Huellas para presentarnos como miembros de Comunión y Liberación. Pero la sorpresa nos la llevamos nosotros.  El arzobispo asombrado nos dijo: «He leído todos los libros de don Giussani». No nos lo esperábamos.  ¿Quién es Luigi Giussani para monseñor Rogelio Cabrera que ha leído todos sus libros? Inmediatamente pensé en cómo el carisma, es decir, la forma del acontecimiento de Cristo, le alcanza a él como a nosotros, y nos permite vivir la realidad con una novedad y una capacidad de gozo que ese momento puso de manifiesto. Sin conocernos de nada surgió una familiaridad y una correspondencia inmediata. ¡Eres Tú Señor que sabes hacer estas maravillas!
María Rosa y Manolo, Monterrey (México)

El gesto del Papa / 4
¿QUIÉN NO DESEA UNA LIBERTAD ASÍ?
La sorpresa ante la noticia de la renuncia del Papa Benedicto me hizo, una vez más, ir al fondo de mis preguntas. La palabra “libertad” fue la primera que me impactó al leer el Comunicado de prensa de Julián Carrón: ¿Quién no desea una libertad como la de Benedicto? Pensé que esa libertad es la que busco todos los días, para no ser esclava de mí misma, de mis pensamientos, o esclava de los demás y de todo lo que acalla mi corazón y me impide alcanzar mi verdadera estatura, para la que fui creada por Dios. Benedicto se ha confiado totalmente al designio misterioso de Otro. Mi mente limitada nunca llegará a comprender el misterio de Cristo, pero mi fe sí puede confiar en su designio para mi vida. Para lograrlo necesito hacer un camino, un trabajo diario y aspirar a una vida de oración como la del Papa. «Después de haber revisado mi conciencia con Dios llegué a tomar esta decisión», ¡a eso se le llama una vida de oración! ¡Yo aspiro a tenerla, porque esa es una gracia que sólo Dios puede conceder! Continúa Carrón: «El gesto del Papa es un reclamo poderoso para que renunciemos a cualquier seguridad humana. Confiado exclusivamente en la fuerza del Espíritu Santo». Me ayudó un correo de un muchacho de 23 años que, a pesar de su corta edad, dice: «El Papa renuncia a su pontificado porque sabe que la Iglesia no está en sus manos sino en las de Alguien más grande que él». Me acordé del ciego que gritaba: «¡Jesús hijo de David, ten piedad de mí!», y de los que iban a su lado y lo callaban, (todo conspira para hacer callar ese grito). Pero él gritaba más fuerte. Esta es la lucha que se desencadena en cada uno de nosotros, entre los que nos dicen: «¡Calla no molestes más!» y lo que nos han enseñado: no callarnos y decir lo que verdaderamente somos. Dios quiere que lo busquemos, lo dice el salmista: «¡Como busca la cierva corrientes de agua así mi alma te busca a ti, Dios mío!». Se necesita una pasión por uno mismo para percibir en el gesto de Jesús toda la promesa que el representa para la vida de un hombre que desea todo como aquel ciego. Al igual, se necesita una pasión por uno mismo para estar lealmente ante el gesto de Benedicto XVI. Yo aspiro a tener una mirada tierna y apasionada sobre mí misma, que me permita tener en mi vida actos de libertad verdadera, como el del Papa.
Liz, Monterrey (México)

EL CIENTO POR UNO
En enero empecé a ir a La Casa de La Almudena a dar clases de costura los martes. Tengo como alumnas a cinco madres adolescentes, cada una con su bebé: una de Kenia, una de Nigeria, una sudamericana, otra de Guinea y otra española. Yo procuro besuquearlas a ellas y a los niños con cualquier pretexto, acordándome de un consejo que me dio un psicólogo cuando mis niños eran pequeños y que me ha ido muy bien: «En caso de duda, acaricia». Aunque sólo son cinco madres, cada una con su bebé, tengo mala memoria y me parece una falta no haberme aprendido todavía sus nombres. Ayer, tratando de solucionarlo, pedí a la de Nigeria que me lo escribiese en mi cuaderno de notas de costura. Me quedé sorprendida: después de su nombre y el de su bebé, me escribió: «Rosa, te quiero mucho». Luego la de Kenia, tras su nombre y el de su niño, me escribió en inglés: «Sólo quiero decirte que te queremos un montón, y que eres como una abuela para nosotras, todas te queremos mucho también como una buena profesora para todas nosotras. Pido que Dios te bendiga y te dé una larga vida. Una vez más quiero decirte que todas te queremos y que Dios te bendiga. Amén». Después de eso me quedé tan conmocionada que olvidé pedírselo a las otras.
El próximo día lo haré. El martes que viene me han invitado a comer con ellas. Estoy profundamente agradecida a La Casa de La Almudena por darme esta ventana tan bonita por la que se ve entrar a chorros el amor de Dios. Misericordias Dominum in aeternum cantabo.
María Rosa, Madrid (España)

ANTE MI DOLOR, AGRADECIDA AL MISTERIO
No deja de sorprenderme todo lo que he vivido estos años desde que encontré el Movimiento. La certeza de aquel primer encuentro sigue viva en mi corazón. Cuando parecía que mi deseo tantas veces pedido de concretar mi vocación se había dado y decidimos formar una familia Francesc y yo, en un instante todo cambia. Al cabo de un año y medio, a través de circunstancias muy dolorosas, Francesc ha fallecido de un cáncer fulminante de pulmón. Cristo con su infinita bondad nos ha acompañado cada día en este trance tan doloroso. Yo no podía cambiar estas circunstancias, pero sí mi mirada sobre ellas. Por eso estoy agradecida por el bien que el Señor nos ha concedido durante este tiempo que hemos estado juntos. Sólo le pido a Cristo que ante mi dolor, haga que mi certeza de su Presencia crezca cada día a través de esta compañía que en ningún momento han dejado de abrazarnos y pedir por nosotros. Siempre han sido fieles a mi persona.
Os transmito mi despedida en el funeral de Francesc: «El Misterio nos ha tocado de una manera inesperada. El Señor nos ha pedido una prueba más para experimentar Su amor. Ha sido muy duro. Sin fe y sin unos amigos que han estado a nuestro lado desde el inicio no habríamos sido capaces de entender el porqué, de este sufrimiento y angustia. Desde finales de noviembre nuestra vida cambió; aquella noche en urgencias dio un giro inesperado, muy duro y doloroso en muchos momentos. A medida que nos daban resultados, el pronóstico era más angustioso, sobre todo para aquellos que te quieren y que han sufrido día a día tu enfermedad, pero por otro lado, teníamos que intentar ser fuertes, y estar a tu lado; tú nos necesitabas fuertes , y creo que lo hemos hecho hasta el final, aunque nos ha costado mucho, sobre todo a tu madre que ha dedicado muchas más horas que nosotros, todos nos hemos apoyado, para que tú pudieras estar bien, dentro de la gravedad de tu enfermedad. Muchas cosas han marcado nuestro camino. Desde el inicio, congeniamos desde la primera tarde, aquel café, los paseos por Molins, entraste a formar parte de mi familia, una gran familia. Me acuerdo de los primeros días en Valldoreix cuando todos los niños venían a la vez, y te agobiabas, de no tener sobrinos… a tener muchos. Del primer café en Terrassa, lo nervioso que estabas, pero te di la mano y te tranquilizaste. Me decías que yo te transmitía tranquilidad. También me acuerdo del 11 de agosto con la ilusión que íbamos al aeropuerto de Barcelona a recibir un nuevo miembro de la familia, el pequeño Miguel que llegaba desde Moldavia con tu hermana y tu cuñado recitando el Rosa d´abril… El día 25 de junio del 2011 en la Iglesia de Sant Pere de Terrassa decíamos sí a Cristo, porque queríamos empezar un camino juntos, lleno de ilusiones y proyectos, que muchos no hemos podido realizar y también todas las preocupaciones por tu trabajo que desde el inicio nos dio muchos dolores de cabeza, pero que poco a poco superamos juntos dándonos fuerzas el uno al otro, como habíamos hecho siempre desde el inicio. Hoy tenemos que dar otro sí triste y doloroso, aceptar Su voluntad, por dura que nos parezca, pero simplemente te doy las gracias por todo lo que me has dado estos años, y que desde el cielo sigas velando por nosotros, que seamos capaces de ser fuertes, y que en los momentos de debilidad y tristeza, que seguro que habrá, o cuando estemos tristes porque tú no estás, recordemos todos los buenos momentos que hemos estado a tu lado. Todos los que estamos aquí te encontraremos a faltar; pero estamos agradecidos del gran recuerdo que has dejado en nuestro corazón. Dicen que Amar es perdonar, y nosotros nos hemos amado hasta el final, y nos hemos perdonado los errores que hayamos cometido, Francesc te quiero, y te queremos todos, gracias por lo que nos has dado a lo largo de tu vida».
Rosa, Barcelona (España)

SEGUIR SIGNIFICA…
Con menos de un mes de vida ingresaron a mi hijo Rodrigo por una infección en el ojo. Estando en el hospital nació en mí una pregunta que era evidente, pero que antes no había afrontado: ¿cómo es posible que yo esté tan bien, tan tranquila? ¿Cómo es posible que con el nacimiento de mi primer hijo la gente no me reconociera por la calle, por lo desfigurada que estaba, y que con la venida de mellizos, teniendo un hijo de 2 años ingresado en un hospital estuviera contenta? Entonces decidí adoptar la misma actitud que había observado en algunos amigos: no dar por supuesto la alegría e ir hasta el fondo de ella. Algo había cambiado dentro de mí, algo estaba haciendo que me sintiera más segura, más fuerte, con mayor estima hacia mí misma y esto estaba permitiendo que cuidara más a mis hijos porque me estaba cuidando más a mí misma. Me impactó leer el punto dos de Ejercicios del CLU en el que Julián Carrón habla del afecto por uno mismo. Encontré las palabras de lo que me estaba ocurriendo. El hecho de ser consciente de quién era, de cuál era mi destino y de tener amigos que me lo recordaban constantemente me estaba fortaleciendo de tal manera que estaba afrontando la maternidad de una manera absolutamente diferente. Descubrí también que esta vez estaba acompañada. Con mi primer hijo tenía mucha gente rodeándome, pero ahora algo había cambiado y unos cuantos se habían convertido en una auténtica compañía. Con ellos había empezado a hacer un camino para ayudarnos a vivir y entre nosotros se había creado una relación sobrenatural de verdadera ayuda. Y por último, me di cuenta de que había desarrollado una actitud muy positiva hacia la vida a raíz de las palabras de Julián Carrón en la apertura de curso. Me acompañaba constantemente el entender que toda circunstancia es una oportunidad para mi madurez. Es impresionante vivir con esto claro, es la diferencia entre meterse en un ciclo de quejas y negatividad que te dejan seco o abrazar lo que te ocurre, sentir que creces y por tanto se te esponja el corazón. Unos días más tarde la realidad me llevó a profundizar en esto último. Según nos dieron el alta de Rodrigo ingresaron a su hermana Inés con bronquiolitis. Fueron días de verdadera angustia, cada minuto empeoraba y los médicos me transmitían que no podían hacer nada por evitarlo, que era ella la que tenía que luchar contra el virus. Es indescriptible la angustia e impotencia que sentía porque cada minuto que pasaba veía más cerca la posibilidad de perderla. La noche antes de ingresarla en la UCI, que fue la de mayor angustia, me llamó una amiga y le dije que tenía ganas de que pasara todo para poder entender por qué el Señor había querido esto en nuestras vidas, pero ella me dijo: «Lo que te ocurre es un bien ahora, el mañana todavía no existe». Cuando colgué, pensé que si tenía el atrevimiento de decirme esto en esta circunstancia es porque debía tener razón... Y lo empecé a entender porque comprendí que ya estaba creciendo, descubrí que lo único que me calmaba verdaderamente era aceptar que Inés no me pertenecía y que había Alguien que la quería más que yo misma y que lo que ocurriera en su vida o en la mía siempre sería para un bien. Entendí que estaban siendo momentos privilegiados para cuidarla y quererla y ese es mi mayor deseo como madre. Al poco ingresaron también a Rodrigo por lo mismo, parecía el colmo de la mala suerte pero seguí creciendo, descubrí que el tiempo que pasaba con cada uno era un regalo, un tiempo privilegiado para mimarles y achucharles. Y mi marido también lo entendió porque tuvo respuesta a una pregunta que había planteado días antes a nuestros amigos: ¿merece la pena ser padre con todo el cansancio que supone? A los 5 días de estar en la UCI, Inés dejó de empeorar para comenzar su recuperación. Cuando le dijeron que ya podía cogerla en brazos descubrió con gozo que sí, que se puede estar muy cansado y disfrutar de la paternidad. Una compañera de habitación, el día que se iba del hospital, dijo: «Yo lo único que quiero es olvidarme de todo esto». El corazón se me hizo picadillo al escucharla porque habíamos tenido una experiencia parecida y a nosotros nos había supuesto un bien. ¡Qué poco me correspondía posicionarme así ante la misma experiencia! Le dije que lo único que yo quería es que nunca se me olvidara el bien.
María, Villanueva de la Cañada / Madrid (España)

YO SÓLO LE DEJE PASAR…
Doy clase de español para extranjeros en una prisión. Tengo unos 30 alumnos de varias nacionalidades. Más de la mitad son musulmanes, aunque también hay cristianos y unos cuantos que se dicen ateos. Un día eché de menos a Igor, un ruso que me declaró que era ateo y además lo hizo de una manera muy hostil. Pregunté a un funcionario dónde estaba y me dijo que en un módulo de seguridad para gente peligrosa. Me sorprendió mucho pues Igor no es peligroso. Fui a verle. En principio no me dejaban pasar, pero después le llamaron por megafonía para que pudiera verle entre las rejas. Al final, el funcionario me dijo que pasara. Entré en aquel patio inhóspito, frío. Unos hombres en un rincón fumando en silencio. Entonces apareció Igor, con su peculiar atuendo hippy. Se sorprendió al verme y sonrió. Hablamos un rato. Me contó por qué le habían trasladado allí. Los presos, normalmente, son vistos como escoria cuando la mayoría conserva su gran corazón. Hacía un día espléndido. Se veía el cielo azul y soleado a través de la reja de hierro a modo de techo. Entonces ocurrió algo que, sin lugar a dudas, Dios quiso. Yo sentí a Cristo en mí. No fui yo, fue Él quien actuó: «Tengo un hijo – le dije – que, como tú, dice que es ateo; sin embargo, un día le mandé un mensaje en el que le decía: “Manuel, cuando te sientas mal, agobiado, cansado, dile a Dios: ‘mamá me dice que te lo diga’. Te sentirás mejor”. A ti te digo lo mismo. Mira al cielo a través de esta reja que tienes como techo y dile a Ese en el que tú no crees, lo mismo, y, como no crees, dile:
“Carmen me dice que te lo diga...”». A Igor se le cayeron unos lagrimones. Me abrazó fuertemente y lloró sobre mi hombro. Le abracé fuerte y sentí a Cristo que actuaba en mí como nunca lo había sentido antes. No hablamos más. Nos miramos, nos dimos un apretón de manos. Su mirada, con aquellos ojos azules y cansados me hizo ver nuevamente a Dios con toda claridad. Palpé y experimenté cómo Él actuó en Igor a través de mí. Yo sólo le deje pasar…
Carmen, Tenerife (España)

LO QUE ES NOTICIA
Hará cosa de unos meses, sufrí un accidente en el cual un motorista impactó gravemente sobre mi coche y quedó muy afectado. Estuvo en estado crítico y aún ahora, que ha despertado – está consciente y reconoce a las personas – tiene un futuro incierto, indeterminado. Lo que más me costó, al principio, fue superar esa injusticia que tenía en mi cabeza. Levantarme a la mañana siguiente y no poder soportar el agua cayendo de la ducha, ya que yo me duchaba y él no. Amar mi vida se volvió algo muy complicado: ¿cómo amarla sin estar segura de que la suya también es amada? ¿Cómo proponer lo que es bueno para mí si no estoy segura de que para él también es un bien? Pues vosotros, bendita compañía, habéis sido la luz que me ha permitido seguir retando a las cosas. Aceptar que tienen un valor y que ese valor es para que yo (y todo el mundo) lo viva, lo descubra. Llena de tristeza, agobio, incomprensión e incerteza me iban llegando (a través de mi madre, novio y amigos) las peticiones de cada uno de vosotros, y no podéis imaginar hasta dónde. Los alumnos de unos, los amigos de mis padres, de Madrid, de Vic, desde Tenerife, desde Italia, familiares, amigos con los que somos incapaces de cuidarnos diariamente y que sin embargo están, amigos… No hacía más que sorprenderme y preguntarme: «Pero, ¿quién soy yo? ¿Qué es mi dolor para que Tú lo transformes en petición de tanta gente?». Quería deciros a todos que el Señor ha venido a conquistarme, a ponerme en su lucha, a través vuestro de una forma tan humana – y tan incomprensible a veces –, que tiene que ser noticia. Porque en esos momentos sólo podía verme en relación gracias a quienes sufrían lo que yo sufría. Sin ser ajena al mundo que sigue girando. El Señor, que es el más listo de todos, se ha “hecho a mi medida”, para volver a acercarse, de forma silenciosa, para reconquistarme poco a poco, reeducando mi deseo (que cada vez ha ido haciéndose más grande). He redescubierto que el Señor es Padre. Porque donde yo no dejaba pasar ni una, Él me ha enseñado que todo tiene la promesa de entender más, de amar más, de pedir más; y todo ello sin dejar de sufrir. ¡No es un parche! La vida exige cosas que estén a la altura. Y yo no tenía ni idea de cuál era esa altura, eso que necesitaba que se explicara. Sin embargo, acababa el día y aunque hubiera estado triste, porque es algo que me duele, decía: «Gracias, gracias por haberme acompañado hoy también».
Carta firmada, Barcelona (España)

La caritativa de Bocatas
IGUAL DE SENCILLO, INAUDITO E IMPENSABLE
La misteriosa presencia de Cristo está tomando una fuerza inusitada de la que empezamos a ser testigos sorprendidos. A raíz de dos amigos que hace unos tres años dejaron la droga, se van reuniendo otros conocidos del poblado que también la van dejando. Los dos últimos son de la llamada «vieja guardia», la que lleva muchos años en el mundo de la droga. Verlos ahora con nosotros en catequesis, en misa o simplemente comiendo juntos o en el cine, es algo de otro mundo. Un viernes en Bocatas, en el poblado, bajé con ellos a una de venta de droga. Querían ver a un viejo amigo y llevarle comida. Estando allí, en el mismo escenario que salta a veces en la TV en las espectaculares operaciones antidroga de la policía, me di cuenta de una cosa: Cristo, con toda su potencia, acaba de llegar aquí también, presente también igual que entonces. Igual de sencillo, inaudito e impensable que en el pozo de Samaria o en los alrededores de Cafarnaún.
Jesús, Madrid (España)

DE BODAS
Querido Julián: Quiero expresar mi agradecimiento por la boda de mis hijos Miguel y María, que ya también lo es. Sabía que sería preciosa por cómo lo estaban preparando, pero como siempre Dios supera mis expectativas. La celebración con sus lecturas bien escogidas; la homilía de José Miguel García tan cercana y aclaradora; la celebración del rito por Javier Calavia, el tío de María, con su ternura; la concelebración de la misa con tantos amigos sacerdotes; el coro de los universitarios, impresionante (me preguntaban si eran profesionales); la basílica preciosa. Una celebración que debió de ser larga, pero donde la belleza patente dejó en silencio a los 300 asistentes. Se sentía la presencia de Cristo. Cercanos a la Iglesia o no, reconocían lo precioso del acto. También en la cena, en los cantos que les dedicaron y en el baile se sentía una unidad y una alegría que, como me escribía una amiga, no son de este mundo. Lo que se vivió es la alegría de Dios, eso no se puede comprar con dinero. «Dios revela estas cosas a los sencillos de corazón». Me han llegado mensajes de agradecimiento, personas conmovidas por esta unidad. Él nos ha permitido ser testimonio de Su Amor. Doy gracias por estar en esta compañía de la Iglesia que nos enseña a vivir todo intensamente y da una alegría que llena el corazón.
María Jesús, Madrid, (España)

Cartel de Pascua 2013
EN CAMINO DE EMAÚS
E ste bajorrelieve del claustro del monasterio benedictino de Santo Domingo de Silos, en el corazón de Castilla, habla por sí solo. Dos discípulos en camino hacia Emaús se cruzan con un peregrino y le invitan a quedarse con ellos. El primero, probablemente Cleofás, con el dedo alzado (hoy perdido a causa del deterioro) señala al cielo, que se oscurece, y en su boca podemos casi escuchar las palabras del Evangelio: «Quédate con nosotros porque atardece y el día va de caída». El segundo, en cambio, lleva sobre su pecho un libro que parece uno de los códigos manuscritos que se meditaban en el monasterio, en referencia al sentido de las escrituras que el misterioso peregrino ha ido desvelando a lo largo del camino. Podemos entender que la invitación a quedarse con ellos es aceptada, mirando la posición de los pies del peregrino-Jesús (que no se ven en esta imagen): uno de ellos, de hecho, ya está vuelto hacia atrás. Jesús lleva una vestimenta extraña. Es un ropaje real: lleva en la cabeza una corona como la de los emperadores bizantinos y en los hombros un manto bordado con perlas. Pero Jesús lleva también los símbolos del peregrino: la alforja con una concha en el cierre, y una cinta con otras cinco conchas colgando. El Jesús de Silos es rey pero también peregrino. Los bajorrelieves de Silos son de hecho contemporáneos al florecer del Camino de Santiago de Compostela. El monasterio no estaba en la ruta del Camino, pero es probable que la fama de los milagros acontecidos en la tumba de su fundador atrajera a muchos fieles. Este bajorrelieve, que data de mediados del siglo XII, se encuentra sobre uno de los pilares en ángulo del claustro y son de dimensiones excepcionales para la época. Estas figuras originariamente eran policromadas: aún más hermosas y cargadas de una fuerza extraordinaria que hace sencillo identificarse con la experiencia evangélica.
Giuseppe Frangi

NUNCA ME HABÍA RESULTADO TAN DULCE
Hace algunas semanas supe que estaba embarazada. Había perdido varios embarazos antes y hacía diez años que no podía quedar embarazada. El mismo día que confirmé el embarazo, recibí el diagnóstico de que soy celíaca. Esta era la causa de tantas pérdidas y otros trastornos. Estaba muy contenta, no sólo porque estábamos esperando un hijo, sino porque también ahora tenía la posibilidad de cuidarme y que el embarazo prospere.
Pero hace un par de días lo perdí. Me invadió primero una tristeza profunda. Tuve ganas de estar sola, de encontrar a Dios, de estar en Sus brazos, de rezar el Rosario, que nunca me había resultado tan dulce. Tomé más conciencia de que Otro me estaba dando la vida, de la misma forma que se la había dado y ahora se la había pedido a este pequeño ser. Y percibí al Misterio tan concreto en ese momento, que recordé que iba para dos meses sin depositar el dinero en el fondo común y sentí urgencia en hacerlo. Lo hice al día siguiente, mientras veía qué generoso es el Señor conmigo. Todo esto ha implicado volver a plantearme preguntas fundamentales: ¿En qué se sostiene mi vida? ¿En quién y qué pongo mi seguridad? ¿Basta con tener un buen trabajo que asegure mis ingresos? ¿En comprarme el auto? Volvemos a comprobar que lo importante en la vida es tener una compañía guiada al Destino y desear pertenecer a ella. No porque solucionemos los problemas que aquejan ni porque desaparezca el dolor, sino porque justamente el dolor empieza a encontrar un significado, la tristeza se vuelve pregunta y pedido frente al Misterio que se manifiesta en forma concreta: rostros con nombre y apellido que mediante los que Él se hace carne.
Ana, Santa Fe (Argentina)

 
 

Créditos / © Asociación Cultural Huellas, c/ Luis de Salazar, 9, local 4. 28002 Madrid. Tel.: 915231404 / © Fraternità di Comunione e Liberazione para los textos de Luigi Giussani y Julián Carrón

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